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La Mari era una chiquilla, ponte tú, especial. Obvio que la gente no podía ver eso. Se fijaban en sus ojitos achinados, sus manitas regordetas y aquella lengua rosadita siempre asomando por una esquina de la boca. “Es mongolita” decían,…
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El primer día
El primer día, me sorprendieron cosas de lo más cotidianas: Amanecemos en el mismo cuarto (“la pieza”) donde nació el Antídoto, donde pasó sus primeros meses, antes del exilio forzado. En la pared hay un recorte de periódico de hace…
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Y regresé…
Pero ganas de devolverme no me faltan. Apenas me ponga al día con el brete, comienzo mis reportes, porque por aquellas tierras apenas me daba tiempo de respirar y sonreír.
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¿A dónde?
En una llamada en conferencia de las pichacientas que he tenido en los últimos diez días, le ruego encarecidamente a los clientes que terminemos el tema antes de este viernes, porque el lunes me voy dos semanas de vacaciones. Uno…
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Horror
No fue el aroma familiar de consultorio de dentista, ni la posición recostada que me deja impotente, ni el babero ofensivo para las babas, ni la tensión insoportable de las manos con los nudillos pálidos aferrados a los brazos de…
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Lo que me dijo el Mago de Oz
(En inglés, ahí disculpan la gringada, pero once an alienado, always an alienado) I was off to see the Wizard, the wonderful Wizard of Oz, and so spoke the Wizard: Keep bending the facts and they’ll end upbreaking (O la…
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De exposición
Por recomendación del pediatra de Fuser, ayer pasamos el Antídoto y yo en proceso de deshidratación y quemado en la finca de trabajadores de Pipasa, para que Fusercito fuera adecuadamente calificado y pueda empezar su reproducción debidamente certificado. Yo iba…
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Respuesta freudiana
A finales del año pasado, estaba yo de visita en la oficina del Patán revisando algunos temas pendientes. Aunque son cosas que perfectamente podríamos discutir por teléfono, él insiste en la visita personal, que transcurre en verlo trabajar, fumar, atender…
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Números favoritos
Mi número favorito, para cuando me pongo dramática, es treinta y cuatro mil doscientos veintionce, para denotar una cantidad exagerada de algo. De llamadas, por ejemplo. De cosas pendientes. As in “nos van meter treinta y cuatro mil doscientas veintionce…
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Un concierto especial
La música que te gusta se clasifica como “viejitas pero bonitas” Para oír algo que no son tarros tenés que oír emisoras del recuerdo? La gente joven se refiere a esa música como clásicos y se admiran de que los…