Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las anchas alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

 

julio 26, 2020

Gran acumulado: 14 600 casos confirmados, 104 muertos

No es una guerra. No. Por dicha no es una guerra. Entonces, ¿porqué paso pensando en todo lo que se parece a una guerra?

Al inicio, como en las guerras, la gente ofreciéndose como voluntario, el país preparándose, todos dispuestos a encerrarse- un par de semanas, nada más- el orgullo nacional de la producción de alcohol en gel y de la Caja trayendo de China aviones de insumos. Seguís leyendo?

Google+TwitterPinterestFacebook

julio 12, 2020

Sole se estrena en la justicia virtual

Que confirme si estaría dispuesta a una audiencia virtual. M’extraña!. No me voy a ir a meter al Juzgado de un cantón naranja si puedo evitarlo. Menos con dos testigos, un juez, la contraparte y su abogado. Caretas y mascarillas, sin certeza de si será un lugar con ventilación natural y suficientes distancias. Además,  es una experiencia nueva que mi privilegiado aburrimiento necesita. Claro que me apunto– respondo en términos legales.

Pero no fue tan fácil. Podía ver el expediente en línea, pero al tratar de subir el archivo me decía que no existía. Llamé al Juzgado y me dijeron que ellos no podían hacer nada. Lo coordiné con mensajería y el mensajero se topó el juzgado cerrado. Hubo que mandarlo como antes del 2000. Por fax, como los animales.

Luego, las condiciones. El fondo tiene que ser de color claro, no puede ser generado por la computadora, en un lugar cerrado, sin ruido, interrupciones y con excelente conexión. A ver, eso es un requisito que se le ocurrió a alguien que tiene una casa enorme, con un cuarto dedicado solamente a oficina, con una pared que cumple con lo requisitos y línea dedicada del ICE. Seguís leyendo?

Google+TwitterPinterestFacebook

mayo 31, 2020

Thomas Sankara

Ningún altar, ninguna creencia, ningún libro sagrado ha logrado nunca reconciliar a los ricos y a los pobres, al explotador y al explotado. Y si el mismo Jesús tuvo que tomar el látigo y sacarlos a la fuerza del templo , es evidente que es porque ese es el único idioma que entienden

ThomasSankara-1

Google+TwitterPinterestFacebook

mayo 29, 2020

77

Me desperté con un peso en el corazón. Me fui a nadar, extrañada, angustiada.

Llegando a la piscina empezó a sonar en la radio Air Supply:

Hold me in your arms for just another day

I promise this one will go slow… Seguís leyendo?

Google+TwitterPinterestFacebook

mayo 28, 2020

Children of men

Di una charla por zoom. No es lo mismo pero tampoco estuvo tan mal. Me hace falta ver la reacción de la gente, sus sonrisas, cuando se les llenan los ojos de lágrimas, cuando se ríen de mis chistes malos. Pero fue posible hacerla. Es como hablarle al vacío, con todos los micrófonos apagados y encima nadie preguntó nada. Igual quedé agotada.

Estamos viviendo los días de Children of Men. Llevé a Pato a cortarse el pelo y era la primera vez en meses que veían un niño. Mi gordo iba asustado, guindando de su peluche, tal vez ya había perdido la costumbre de ir a todas partes. Pero con la sola presencia hizo sonreír a todos los que lo vieron. Gente que no había salido de la casa en dos meses llegaron a verlo. Agradezco tanto que me lo quieran así…

Amo nadar. Aunque me duela todo el cuerpo. Aunque después quisiera pasar el día entero en la cama. Aunque me tenga que tomar una pastilla. Amo los combinados. Amo la sensación de volar mientras avanzo despacito nadando mariposa. Hoy hice 4 50’s de libre a 1:20. Todos con vuelta. Dos bien hecha, las otras dos, de payaso de circo. Ayer los 100 a 2:27

Anoche llovió y me dormí oyendo la lluvia. Hoy quiero más de lo mismo.

Anoche soñé que me lavaba los dientes por un rato largo, muy largo. No se me caían pero sí me salía mucha basurita. entre más me cepillaba, llegaba a más esquinistas donde siempre sentía que se había quedado como algo que ahora estaba ahí, en el lavatorio. Yo seguía cepillando. Quería sacarla toda

Estoy pesando 103 kilos.

Google+TwitterPinterestFacebook

mayo 27, 2020

Time travelers

Ahora, como antes, descubrimos opciones de productos y servicios por recomendaciones.

Circulan los chismes de un amigo médico me dijo, mi primo que bretea en la comsión de emergencias sabe, la hermana de fulana que es viceminstra contó.

Llegan a dejar comida a la casa, como cuando pasaba el lechero o las carretas vendiendo frutas y verduras.

Las vacaciones vuelven a ser dentro del país, a las playas o a las montañas.

Vemos cadenas de televisión del gobierno todos los días un cuarto para la una.

Nadie ni siquiera piensa o cuenta con la medicina privada en caso de que te contagien. Todos queremos la CCSS.

Nosotras en casa, haciendo cosas de casa, intentando educar y criar a los hijos.

Solo hablamos con los amigos por teléfono. Y añoramos verlos. Tocarlos. Sentirlos.

Google+TwitterPinterestFacebook

mayo 26, 2020

El Patán y la pandemia

Desde que empezó la pandemia, él, de necio ha seguido yendo a trabajar, porque no puede hacer otra cosa. Dejarlo encerrado en la casa simplemente no funciona. Aguantó dos semanas y luego jaló a la oficina, donde de por sí pasa solo porque todos los demás sí están tratando evitar al máximo salir.

Hemos hablado pocas veces, porque al inicio, solo resolvíamos urgencias. Que si suspensión, reducción o vacaciones. Qué qué se sabe. Cuándo abren fronteras. Esto va para largo, es una mierda.

Las primeras semanas me preocupé mucho, porque él estaba asustado y es la primera vez que lo veo así. Cada vez que teníamos llamadas, yo esperaba oírlo decir “Todo va a salir bien”, porque eso siempre me ha tranquilizado y porque yo estaba muy descompensada, en crisis, llorando, sin poder dormir. Y nada. Ni siquiera se hacía el fuerte. Abiertamente me decía que lo que se venía era terrible.

En una de esas llamadas de las primeras semanas, me dijo

A mí me urge abrazar a mis nietos. Y las mamas no los dejan venir a verme dizque que por el contagio. Seguís leyendo?

Google+TwitterPinterestFacebook

mayo 26, 2020

El peso

Es cierto que el día es más pesado con Pato a la par. Y ha sido difícil encontrar una rutina para bañarlo, para vestirlo, para hacer las tareas, para estar con él, para dormirlo. Seguimos probando esquemas a ver qué funciona mejor.

Es más pesado que llegue a mi escritorio o a mi oficina- como le dice él- cada vez que quiere comer una galleta o una fruta. Cada vez que quiere enseñarme algo o invitarme a jugar punto. Por la carrera y por temas de espacio, mi “oficina” no tiene paredes ni puertas. Se armó en un rinconcito, por partes, al ritmo de la emergencia. Seguís leyendo?

Google+TwitterPinterestFacebook

mayo 25, 2020

Sueño con facultades

Soñé que volvía a la facultad y había molote a la entrada, molote en las gradas, molote en la soda, fila para empanadas, gente apiñada en las mesas y en los pasillos, en la fotocopiadora, donde Barrabás, en la fila del teléfono público; hablando, hablando, hablando. O sea, lo de siempre.

Pero yo no era la que normalmente soy en esos sueños, donde se me ha olvidado matricular, no fui por vaga un día que había examen, perdí el informe de matrícula y no tengo idea de qué me toca al día siguiente o ese mismo día más tarde.

Entonces, guardando la distancia, le decía al molote de una de las puertas: Pero qué putas les pasa? Y el coronavirus? Quieren matarnos a todos, aterro de irresponsables?

Y me iba, dejando a todos callados, asustados, con los ojos muy abiertos, abrazados a los cuadernos.

Pero yo no era aquella. Yo era yo. Me liberé de al menos esos sueños ansiosos.  Ya no pueden conmigo. Ya no tengo miedo.

Google+TwitterPinterestFacebook

mayo 24, 2020

Haberte parido

 

Hace un año, operamos a Pato. Una cosa pequeña, rutina de muchas infancias: amígdalas y adenoides. Llegó tranquilo y valiente al hospital. No tenía idea de a qué iba. Solo dejaron entrar a uno a la preparación y fui yo.  Se dejó vestir la batita verde, la gorrita, todas las medidas, poner la vía. Saludaba a todos los doctores y sonreía. Les decía cómo se llamaba, cuántos años tenía y que lo iban a operar.

Un enfermero me enseñó la cantidad de latidos por minuto. La  baja saturación de oxígeno por las amígdalas enormes que lo obligaban a respirar por la boca y a roncar de noche. Lo mismo que le estaba atrasando avanzar en el habla. Luego se midió él, para mostrarme qué era normal. Y según él, haciendo una gracia, me midió a mí. Se sorprendió de ver una saturación de oxígeno del 100 por ciento y una frecuencia cardiaca de 70, aun en momentos de mucho estrés. Soy Miguel Indurain. Pero él era muy jóven y no entendió. Seguís leyendo?

Google+TwitterPinterestFacebook