Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las anchas alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

 

junio 16, 2018

El Patito Chiquitito

Te fuimos a buscar un día caliente de marzo, a un pueblito metido entre las montañas donde pintan carretas con colores tan vivos como los de tus carcajadas de bebé. Ibamos a buscar a un Patito chiquitito y solo sabíamos que estaba allá, en Sarchí.

En el Parque, vimos una paloma de pecho inflado durmiendo en una viga del Kiosko, con el pico escondido entre las plumas. Mamá le preguntó: “Disculpe. Andamos buscando un Patito chiquitito. ¿Usted lo ha visto?” A la paloma no le hizo nada de gracia que la despertaran y agitando las alas, muy pesada contestó “No lo he visto. No lo conozco. No me importa”. Mamá suspiró. Bueno, habría que preguntarle a alguien más. Dieron media vuelta para irse y la paloma les dijo “¡Esperen! ¿Cómo es ese Patito chiquitito?” Papá le dijo “Dicen que tiene los ojos como las pozas en verano: frescos, iluminados por el sol” La paloma respondió “Mmmm… yo, sinceramente, estoy harta de estas plumas grises mías. Muy elegantes, sí, pero en este pueblo todo tiene color excepto yo. Si consiguen que uno de los artesanos me pinte con esos colores bonitos, les ayudo a encontrar al Patito chiquitito” Seguís leyendo?

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junio 7, 2018

Neologismos

Cuando llegaste, me dijo un amigo me dijo que vos eras mío y yo de vos y que tenía que olvidarme de cualquier otra cosa de la historia cortísima de tu vida. Que lo único que importaba es que sos mi hijo y yo tu mamá. Pero hay días en que me quedo pensando en el realismo mágico de un proceso administrativo que te pone a un hijo en los brazos y de cómo, a pesar de que esto es algo que los mamíferos hemos hecho por miles de años, querer como propia a una cría que no engendraste y no hay duda de ese amor, nos vemos obligados a vivirlo a punta de sensaciones, experiencias, miradas y abrazos, porque no hay suficientes palabras para todo lo que se vive.

No sé cómo se le dice a lo que sentí la noche en que vos estrenaste tu cama nueva, enorme, llena de almohadas y colores. Llovía y mientras vos brincabas de una esquina a otra, me quedé pensando si la mujer que te parió tendría ese día dónde dormir. Si tendría hambre o frío.

Cómo describo lo que me une con ella. El agradecimiento por darte la vida, porque sin saberlo me la dio a mí también. Y este resentimiento porque decidió que no podía con vos. Los celos y la envidia porque ella te tuvo adentro de su cuerpo. Los rezos para que nunca me preguntés por ella o querrás conocerla. El miedo de que un día, en la calle, la reconozca yo a ella o ella a vos. Que un día quiera buscarte.

Cómo se le dice a la decisión de una mujer de entregar a un hijo para siempre, de renunciar a él. “Regalarlo”, dicen, como si fuera una fiesta, una celebración, como si hablaran de un animalito un adorno. No sé si será un alivio porque ni siquiera me cabe en la cabeza tomar una decisión de esas sin desangrarme por dentro y quiero pensar y defender siempre, que es una decisión durísima, de las que no se toman alegremente porque no puedo pensarlo de otra manera sin sentir un odio profundo.

Cómo identifico ese pensamiento intruso, que surge cada cierto tiempo, con la misma insistencia y dolor con que uno se arranca un grano que no está maduro, de saber que hay un niño que es tu hermano, apenas un año mayor que vos, en una vida paralela que podía haber sido la tuya. Que cada cosa que vos tenés, cada juguete, cada merienda, cada camisa, él no la tiene. Saber, porque sabés, que él vive en la extrema pobreza y vos, mientras tanto y mientras podamos, en una abundancia que a veces avergüenza.

Cómo se llama lo que siente una mujer que parió a un hijo que ya no tiene en los brazos, cuando pregunta cómo está, habla de su parto, de las pocas cosas que lo vio hacer, de lo que cree que son sus gustos, pero que se refiere a él como “el bebé”, y no por su nombre, aunque lo conoce. A ese recuerdo que no la va a dejar nunca.

Cómo le decimos a lo que siente esa mujer cuando ve a la madre de ese bebé, a la que le dicen mamá adoptiva pero que es mamá, sin adjetivos, contar alegre cómo mueve las manitas, los ruiditos qué hace, cómo se despierta, con qué sonríe, cómo lo consuelan cuando llora.

Cómo se llama ese silencio que hace la mujer que lo parió cuando la gente se junta alrededor de la nueva mamá para ver las fotos que le toma todos los días a su hijo, y todas se ríen y comentan y se enternecen, la felicitan por el cambio, porque se ve gordito o contento, mientras ella busca apartarse, desaparecer, confundirse con un mueble para no enterarse, para no saber.

Qué es eso que se siente cuando un doctor dice que vos, que eras un asmático complicado, estás curado y que eso solo se logra con atención y con amor y de repente resulta que a pesar de los inviernos oscuros y violentos de hace tantos años, no estaba tan dañada y soy capaz de quererte y la prueba es que estás sano.

Cómo se llama la emoción de ese primer día que te vi, asomarte curioso por la puerta, con pasitos inestables porque recién aprendías caminar, de la mano de tu cuidadora. Pensé que iba a llorar pero no. Ese día no. Lloré mucho, después, pero ese día de marzo solo sonreí para vos.

Con qué nombre bautizo el vacío de los meses que no estuviste conmigo.

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mayo 6, 2018

Conceptual incomprensible

Pasan diez días sin verte. Casi sin hablarte, porque te llamo y estás muy ocupado haciendo algo más y oigo tu vocecita de bebé saludar de lejos. Te veo, diez días después y algo pasa porque de repente no te reconozco. Sos y no sos vos. Tu sonrisa, tus colochos, esa forma tan particular de cruzar la pierna y recostarte en mis regazos, volcando toda la fuerza tus ojos a mí. Me hablás “Mamá”, me decís. Pero no te reconozco y esa sensación se me extiende por más tiempo o yo la estiro y me apego a ella porque no entiendo cómo una mamá puede sentirse tan lejos de lo que siempre tiene tan presente. Cómo vos sos otro en mi memoria, otro en mi mente, otro en mi corazón, otro en mis ojos, otro en mis manos y sin embargo, cuando finalmente te vuelvo a ver no te reconozco. Yo, que te llamé todos los días a medio día y en la noche. Que antes de dormir me iba a tu camita a recordar tu olor de bebé recién bañado de tus almohaditas, que añoraba tus ruiditos en el silencio oscuro y pesado de esa casa vacía. Seguís leyendo?

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abril 23, 2018

Sole Panamericana

La organización del campeonato Panamericano Master de Natación hizo una convocatoria a los nadadores para que contaran porqué nadaban. Esta fue la convocatoria:

The 2018 Pan American Masters Championships wants to hear about you! Why do you love masters swimming? Why did you decide to come to 2018 Pan American Championships? Is this your comeback from cancer, surgery, pregnancy? Are you swimming for someone or in memory of someone? What are your goals at our event? To finish the race, to win or to just have fun with your friends? Have you event broken any national or world records over your masters swimming career? What are you outside of the water? A doctor, lawyer, nurse, mom, dad, grandparent or great-grandparent? What is your history in all sports or just in swimming? Did you swim in the Olympics for your country? Are you a NCAA, state or local champion in your past? What and who encourages you on a daily basis? What can we do as a community to encourage each other?

We want to highlight your journey to the 2018 Pan American Masters Championships. Tell us your story, share a picture or two and we may highlight YOU before and during the championship event!

Yo, de intensa, me puse a escribir y esto fue lo que salió y lo que mandé: Seguís leyendo?

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abril 4, 2018

Lo que viene siendo tu Presidrina

Charlie, Titi.  Tenemos que hablar:

Tengo que confesar que no se me ha terminado bajar el high de esta elección. A veces, cuando veo las noticias de lo que se está discutiendo en la comisión de Hacendarios y las barbaridades que dice Ottón, me pregunto de qué me alegra, si yo he sido, soy y probablemente seguiré siendo periquita.  Luego recuerdo que vos me hiciste volver a sentir lo que es ser capital político de alguien y se me pasa. Y se me vuelve a bajar cuando veo a los fauricios genuinios todos ahuevados por la derrota.  Así parece que es esto, como la borrachera del vino de Coyol.

Oíme, de esta elección aprendí un montón, y me siento en la obligación por motivos que se detallan más adelante, de compartírtelos: Seguís leyendo?

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marzo 7, 2018

Historia de reconocimientos artísticos para Shilito

Primer nobel para Chile: Una lesbiana

Segundo nobel para Chile: Un comunista

Primer oscar para Chile: Dictadura y exilio Segundo oscar para Chile:

Una mujer transgénero

 

Cómo se llama la película? CHÚPENLA CON VIDRIO MOLIDO, FACHOS INCULIABLES.

(Tomado de Twitter)

Aquí la belleza de video:

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marzo 3, 2018

Carta abierta a Carlos Alvarado

Charlie, Titi: don’t push it.

Te hablo así, con confianza, como si te conociera porque en cierta forma te conozco. Estuvimos en el mismo colegio o como decimos los ex alumnos cuando hablamos de otro de nosotros “Es del cole”. Y eso, así cortito, lo dice todo.

Yo no sé si los comunistas de verdad lavan cerebros, pero sí sé y me consta, que los capitalistas lo hacen muy bien. Ese cole, Charlie, nos marca. Ese cole nos hace sentir en confianza, con gente como uno, cuando se topa con un ex alumno. Yo tengo claro y creo que vos también, que no existe la ideología de género. Pero ese cole funciona con una ideología de clase que se mantiene aunque hayan pasado 20 años, como en tu caso. O 30, como en el mío.  Todos lo tenemos claro. Seguís leyendo?

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febrero 6, 2018

Elecciones 2018

Esta es la primera vez que me siento tan mal después de las elecciones. No es la primera vez que pierdo, pero sí la primera vez que me siento tan desmoralizada. Ayer no era un día para pensar o racionalizar, al menos para mí. Antes de las 10 de la mañana ya había llorado tres veces. Mi oficina parecía un cementerio. Los teléfonos en silencio y los pocos que habíamos llegado, muy concentrados trabajando tratando de no pensar.

Lloré cuando mi hermana me escribe para decirme que por favor le diga que no voy a votar por Fabricio. Estaba ofuscada, aunque ella está segura en Michigan. Ella no tiene que escuchar a gente decirle en la calle que ojalá gane Fabricio para que empiece a matar gays.

Lloré cuando me llamó un amigo y le conté que mi preocupación principal, es, desde hace casi un año, Pato. Que me angustia que se desate una crisis como la del gobierno de Carazo y que hace poco, por cierto, pensé que es posible que yo tenga una especie de síndrome de estrés post traumático con esa época, cuando hubo tanta incertidumbre, cuando mi mamá buscaba productores o vendedores al por mayor para poder ahorrar un poquito, cuando solo se podía comprar una bolsa de leche por persona y en general, la plata no alcanzaba para nada. La crisis amenaza mis privilegios de clase media: mis clases de natación, el gimnasio, las compras en el Auto, las comidas afuera, los viajes, la educación privada de Pato, su ropita de tiendas gringas.

Le conté además que con lo que pasó, me preocupa que no pueda mantener el ritmo que llevo ahora, en el que tengo la enorme suerte de una flexibilidad enorme que me permite ver a Pato más de lo que muchas mujeres que trabajan ven a sus hijos.  Verlo un ratito antes de dormir o verlo solo dormido.

Ayer fue como estar, otra vez, en medio de una profunda depresión. Esa sensación de que el tiempo no pasa y todo lo que pasa me es ajeno. Una amiga lo describió perfecto: es como cuando te termina un novio muy querido y encima sabés que es porque te dio vuelta. Es un dolor de corazón. Es un dolor.

Ayer, además, es un sentirse tan perdido que no saber qué hacer. Hablé con otros liberacionistas, de los convencidos y de los que votaron por el partido porque no había de otra. Todo coincidían en que no podíamos tomar decisiones ayer y probablemente hoy tampoco. Que hay que esperar a ver. Seguís leyendo?

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diciembre 30, 2017

No dejaré de quererte

Con el tiempo, da la impresión de que cada vez está más despierto, más atento, más activo. Como si los primeros meses con nosotros hubiese estado dormido o en proceso de ajuste. O tal vez sea solo la edad, pero está más inquieto.

Aun pienso todos los días en esto de la maternidad. Sigo leyendo y buscando libros del tema. Mientras más lo pienso, más convencida estoy que esto de ser mamá me cambió o me llevó a ser la persona que tenía que ser. Ahora entiendo a la gente que dice que se realiza con la maternidad y me arrepiento y me avergüenzo de todas las veces que me burlé de eso. Ahora me gusta hablar de bebés, de tips, de las cosas que hacen. Ahora me gusta y disfruto ser mamá.

Y aunque hay días que hace caca fuera de la bacinilla, se orina en la sala y en general, no para de ir de un lado para otro como un pequeño huracán, dejando juguetes tirados a su paso y lo quiero matar; aunque hay cosas y personas y dimensiones de mi vida que perdí para siempre con la llegada de Pato, no lo cambiaría por nada. Ni siquiera por volver a vivir lo que perdí. Seguís leyendo?

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noviembre 19, 2017

Colecho

 

Para mi abuela, las señales de su movilidad social eran claros: su cama King size y poder echarle aceitunas, pasas y alcaparras al arroz con pollo y a los tamales.

Esa cama era como un potrero y el centro de todas las actividades del segundo piso. Mimí incluso llevaba a las visitas a ver la cama, y siempre se maravillaban del tamaño, preguntaban cuánta gente cabía y a dónde se conseguían esas sábanas.

Siempre, desde que me acuerdo, dormí con mi abuela. La cama nunca tuvo colcha, siempre en sábana y en las noches se sacaban del closet las cobijas de cada una. La mía era una amarilla, con ribete de satín, pero siempre quise la de mi prima, azul a cuadros, muy gruesa y calientita. Mi abuela veía con malos ojos que uno durmiera con medias. Seguís leyendo?

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