Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las anchas alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

 

marzo 28, 2020

263 contagios, 3 recuperados

He tenido que estar yendo al dentista. Por un lado, es bueno porque manejo, salgo de la casa, veo el sol. Además trabajo en mi terror al dentista. Y él ha resultado ser mejor que el anterior. Me llama la atención lo mucho que habla. Me cuenta cosas de la novia, de cómo se llevan, de las cosas que ve mal, de las amigas de ella. Parece una  buena persona. Pienso entonces en lo traidora que es la memoria. A él lo asocio con Yvonne y su maldad y su crueldad, pero es evidente que me equivoqué y la verdad, cuando pienso en esa época lo recuerdo sonriente, como ahora. Seguís leyendo?

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marzo 27, 2020

231 casos, 1 más en la UCI

Antenoche me quedé dormida a las 7 y sin gotas ni nada seguí recto hasta el día siguiente. Quisiera decir que me sustentó, pero no. Paso todo el día cansada. Trabajo más desde la casa y eso está bien. Tengo trabajo, no me puedo quejar, pero a veces siento que no doy y aun falta. Cuando finalmente me levanto de la silla, estoy tiesa y contracturada-

Ayer sí vino Nora y eso nos ayuda muchísimo con Pato. Me importa muy poco que limpie y ordene, me interesa más que Pato pueda jugar durante el día, corretear dentro de la casa, tener alguien que lo atienda. Mientras trabajo, lo oigo cantando todo el día. Seguís leyendo?

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marzo 26, 2020

201 casos, 2 muertos, 8 más a punto de ser dados de alta

El dentista no fue tan malo. La memoria traiciona o almacena lo peor o lo mejor de las cosas. Es hablantín, dulce, simpático. Descubrí que es el mejor amigo de un primo segundo que nunca veo y ahora entendí porqué mi tío y su esposa iban ahí y porqué me llevaban a mí ahí.

No paró de hablar en todo el rato, de la desinfección, de lo que están viviendo otras personas con pequeños negocios, de la novia 20 años menor que él, de cómo si tiene material acumulado porque no están distribuyendo, de que quiere ir a nada con nosotros… Y no me hizo nada porque tengo una infección y de una vez me mandaron al tratamiento de nervio. Seguís leyendo?

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marzo 25, 2020

177 contagiados, 2 muertos, 4 menores de 60 en UCI

No sé si ir a correr o no. Por un lado suena como una buena idea para salir de la casa. Aunque sea caminar una hora. Pero ya pregunté y me dicen que de madrugada mejor no, seguramente por el frío o las defensas. Ir a las 10 de la mañana es difícil mientras siga habiendo trabajo.

El trabajo me tiene consumida. Es tanto, tanto. Sé que debería estar agradecida, pero se me complica con hacer todo remoto y con esta preocupación y esta ansiedad. Creo que nunca había trabajado tanto. Ayuda, sí, a pasar el tiempo. Seguís leyendo?

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marzo 24, 2020

158 contagios, 2 muertes

Pato se orinó anoche. No sé si es el medicamento que tomó para la trancazón de nariz o es el efecto de todo esto. Y me desperté, lo cambié, lo pasé a la cama. Yo me vine para el sofá. Primero pensé que sería otro día larguísimo, de los que han empezado a las 3 am. Pero me quedé dormida y tuve sueños de ver nuestras sábanas colgando al sol, pero raídas, y con huecos. En el sueño pensaba que podía comprar otras pero inmediatamente me decía que aun no. Que ya vendría el momento, que eso no era importante. También soñé que la compu que tenía en el suelo, a la par del sofá, se dañaba, en el peor momento, y me preguntaba cómo o dónde podría conseguir otra en estos momentos.

Soñé además que iba caminando con Pato de la mano por Barrio México y pasábamos por la casa vieja de mi abuela, la que fue mía. El portón y la puerta estaban abiertos y yo recordaba de repente que tal vez ella estaba viva y que hacía tiempo no la visitaba. Le decía ilusionada a Pato que entráramos a conocerla. Y entramos, pero la casa estaba vacía, parecía un cuarto de hospital. Al fondo se veía una cama hospitalaria, y supe que ella estaba ahí, entubada. No quise verla. Nos fuimos, sin explicarle nada a Pato, solo le dije que me equivoqué, que ella ya no estaba. Seguís leyendo?

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marzo 23, 2020

134 contagios, 2 muertos

Anoche soñé que me vestía para ir a trabajar. Que era flaca otra vez y me podía poner una enagua recta y una blusa de seda  ancha que tenía un diseño de un pavo real.

Pero otra vez me desperté a las 3 30 de la mañana, a pesar de las gotitas. Seguís leyendo?

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marzo 22, 2020

117 contagios, 2 muertos, 3 recuperados, entre ellos, 1 embarazada

Me desperté a las 2:30 de la mañana. Por el momento me estoy ayudando a dormir con gotitas, porque necesito obligarme a dormir y descansar. Llevo varios días en que no logro enfocar bien la mirada, entonces leer el teléfono a esas horas es casi imposible. Todo lo veo borroso. Traté de obligarme a dormir, porque todos necesitamos dormir y no quiero asustar más a nadie. Y lo logré, por un par de horas.

Pato llegó a despertarme. Marce salió a correr. Trato de abrazar y besar mucho a Pato y acceder a los juegos que él quiere jugar. Me pregunta cuándo vamos a volver al kinder, a la piscina, cuándo va a volver a ver a los amigos. Seguís leyendo?

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marzo 21, 2020

113 contagiados, 2 muertos, 2 recuperados

Cuando me operaron de cáncer, estuve sin salir casi 6 semanas. Era distinto, sí, porque me dolía todo, pero el efecto psicológico era similar. Me hice una rutina, pensando en el libro de Mauricio Rosencoff de Las Cartas que no llegaron y El Batarz, de cómo sobrevivió años y años de encierro solitario y en el caso de él, en condiciones de mierda y con tortura. Cómo estiraba las horas, cómo recordaba vivencias esforzándose en recrear hasta el más mínimo detalle.

Tal vez es el efecto del medicamento- espero- pero me empiezo a sentir un poco mejor. Digamos que veo la situación como temporal, no eterna y confío un poco más en que podremos salir adelante. No deja de angustiarme la cantidad de gente que se está quedando sin trabajo y qué pasará con ellos cuando todo esto pase, sobre todo, qué pasará con el país que conocemos.

La angustia se me agrava cuando veo los anuncios que hacen en los países ricos, donde están dirigiendo billones de dólares a solucionar la crisis y ayudar a la gente que se queda sin empleo. Trato de razonar que son países donde no hay seguros, donde hay más gente, donde las condiciones son diferentes. Pero ayer, por ejemplo, supe que en Alemania hay 12 000 contagios, pero 25 000 respiradores. No se les muere nadie. Nosotros tenemos apenas 488. Esa es nuestra capacidad hospitalaria. Gaby me dice que eso es solo para los que se complican. Eso también es cierto. Y me aferro a eso de forma infantil.

Me pregunto si habrá un sector de la sociedad pensando que es mejor que se supere la capacidad hospitalaria y que como en Italia, muera toda una generación. Que si eso liberará el sistema de pensiones y finalmente invertirá la pirámide poblacional a huevo.

En todo caso, con cada anuncio de medidas del gobierno, me parece estar oyendo crujir al Estado por el peso de la decisión y la salida de plata que eso significa.

Entonces: la rutina. Seguís leyendo?

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marzo 20, 2020

89 contagiados 2 muertos

Ayer todo parecía un día normal. Un jueves que era domingo, con poca gente en la calle, mucho sol, viento, comercios abiertos.

Fui a buscar unos medicamentos más a la misma farmacia del incidente del otro día. Aproveché para comprarle a mi mamá un termómetro de pistola, valeriana, melatonina. Pasé al Fresh y le compré además más fruta, un queque de zanahoria.

Llegué al Automercado 10 para las 9. El nuevo horario está funcionando bien. Muchos adultos mayores haciendo sus compras. A las 9 entré, sin fila, sin problema. Aun habían adultos mayores y la gente los evita como la peste. Es curioso pensar que eso se hace por protegerlos a ellos y no porque ellos tengan algo malo.

Encontré algunas cosas de limpieza y unas revistas que quería mi mamá. Además, le llevaba libros, lo que pude encontrar en mi casa que le pudiera gustar a ella.

Ayer no tuve que ver escenas de neurosis

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marzo 19, 2020

69 casos confirmados, 1 muerto

Ayer volví a tomar los medicamentos de la ansiedad. No pude más. Yo hubiera querido seguir así, sin nada, pero desde el fin de semana pasado empecé a llorar por cualquier cosa, llorar con la información de las conferencias de prensa, llorar cuando la gente era amable, llorar pensando en Pato, llorar cuando veía anaqueles vacíos en el super.

Además me obsesioné con el tema del alcohol, pero de mala manera. No podía dejar de pensar en eso, como si fuese una cura o un escudo. Escuchar a cada rato que no había, que está agotado o que todo lo de la Fanal se vendió en 10 minutos era terrible. Seguís leyendo?

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