Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las anchas alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

 

agosto 9, 2021

9 de agosto

Me siento un poco mejor

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agosto 8, 2021

Low energy

Ayer conocí una nueva sucursal del infierno: uno persigue a un niño aceleradísimo por las máquinas y las luces por tres horas, de juego en juego, con una tacita llena de monedas y en la otra recogiendo tiquetes, para que cuando se acaben, cambiarlos por una mariposita china de plástico.

Terminé agotada. Es que caminé cuatro horas. Me dolía todo el cuerpo, cada articulación. Cuando traté de estirar, Siggy me mordió un pecho, jugando.

Pero eso fue suficiente y se me rompió otra vez la represa en el corazón y empecé a llorar y a llorar y a llorar. Necesito tanto llorar. He aguantado tanta lágrima en este proceso que ya se me desborda.

En la mañana abracé a una amiga que perdió a su hermano hace 3 semanas y las dos llorábamos. Su hermano murió de un cáncer gástrico descubierto muy tarde. Me decía “Yo no sabía de lo tuyo”. Yo traté de ser fuerte, de recordarle que estoy sana, que lo mío es preventivo, que no es nada. “Cómo estás emocionalmente?” y yo ahogada diciéndole que hay días malos y días buenos sin decirle que estaba atravesando los peores.

Luego me fui al baño a lavarme la cara. Cuando me vi al espejo sentí lo mismo que hace tantos años: esa energía desde las vísceras: Estoy viva.

Yo sé que tú no entiendes. Que no sabes cómo ayudarme. Yo misma no entiendo qué me está pasando. Estoy viviendo una pesadilla. No es cierto que puedo hacer vida normal. Los efectos del tratamiento se extienden y me molestan.

No quieres que Pato me vea llorando. Yo tampoco. Pero tampoco quiero que crezca pensando que mamá nunca llora. Ni que cuando una mujer llora, es mejor que no la vea. Quiero que aprenda a consolar, a contener, a entender que no todo se resuelve racionalmente.

Tomé suficientes gotas para dormir doce horas. Pude dormir 6 antes de que Pato me cayera encima y Siggy también.

Soñé cosas lindas, que me hacen pensar que en algún lugar muy adentro de mí aun está todo lo que soy y que lo puedo volver a sentir y a vivir cuando esto pase.

Ya no me duele tanto el cuerpo.

Pero simplemente no tengo energía. No quiero pensar en nada. No quiero tomar decisiones. No quiero escoger. No puedo

Faltan 2 semanas para que termine esto.

Hoy hace 7 años me operaron de cáncer de mama. Entonces mi peor temor era el dolor y el sufrimiento de una quimio. La ironía.

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agosto 6, 2021

La quinta

Esta aplicación no parecía que me iba a pegar tan duro. Me equivoqué.

El martes pasé en llamadas sin descanso hasta las 6 de la tarde. Justo cuando el cuerpo está entrando en la etapa más débil por todo el acumulado de quimios, se me ocurre no descansar nada. Ya para el miércoles a las 9 de la mañana, necesitaba estar en la cama. Levantarme a comer me cansaba. Malestar general. Mareo. Debilidad. Y el miedo.

El jueves empezamos la pre temporada. Yo lo que llevo de carga es el cuerpo. Siento cada gramo y cómo me cuesta arrastrarlo en el agua, forzarlo a hacer lo que antes hacía. Me dediqué a hacer piscinitas individuales y aún así me agitaba.

En algún momento antes de las banderillas, recordé a Luis Carlos, con sus ojos claros y su cuerpote de oso. Recordé cuando empezó el segundo ciclo de quimio porque el cáncer había regresado. Y cuando su mamá contó que ese hombre enorme, que tantas veces me escuchó soñar, se le sentaba en los regazos, agotado, mientras le ponían la quimio. Vino una septicemia y Luis Carlos se fue.

En la noche Pato llora y me pregunta qué pasará cuando ya no nos pueda ver todos los días, si algo me pasa a mí, si yo me muero. Yo lo abrazo porque no puedo hablar del nudo que tengo en la garganta.

Mami, viste que Qué Bonito es una canción de alguien que se murió? porque ella dice qué bonito sería estar juntos otra vez y cantar como cuando cantaban juntos.

Jueves ando con ganas de llorar por todo. Pienso en lo bien que me vendría sentarme en algún regazo a llorar. En la falta que me hace un abrazo. En cuánto tiempo ha pasado desde que me han dado alguno. En como a nadie realmente le importa cómo me siento, en lo incómodos que los hace sentir siquiera preguntarme cómo estoy, en cómo insisten en que vea la parte buena. En el miedo que le tenemos al dolor y a la muerte.

Vuelvo a la sensación de toda la infancia: nadie me quiere. A nadie le importa. Nadie me chinea. Todos me exigen como si estuviera al 100%. Nadie es considerado conmigo. Vos, que prometiste no soltarme, ni siquiera me llamás y vivís ya en la post-pandemia. Para qué hablar con alguien que solo se queja?

Pierdo un cliente porque es un patán o porque yo fui descuidada y debí preguntar y no asumir. Da igual. El vacío se hace más grande. No sirvo para nada.

Que qué me pasa? Me pasa que estoy pasando por una quimioterapia. Que qué me pasa? Me pasa que estoy aterrada-.

En la noche, pesadillas de vampiros que vienen a reclamarme el cuerpo o me exigen que les entregue a cambio a Patricio. Me amenazan con contar todo. Es una pesadilla completa, llena de sangre y violencia y culpa, de las que te despierta a las 3 de las mañana empapada en sudor.

Viernes es otro día perdido.

C en la mañana me abraza y me dice Suéltelo. No puedo. Si lo suelto, la pierdo.

Esta vez un reflujo que se siente como si las pastillas se hubiesen quedado atascadas en el esternón. Por más de una hora trato de vomitar y no puedo. No puede ser gastritis porque el cirujano me dijo que nunca más tendría gastritis. Entonces esto que siento es otra cosa y solo puede ser el cáncer, regresando a traición. Me voy a morir. Termino hincada frente al inodoro con un ataque de pánico,  llorando y gritando como un animal herido. Yo ya sé que no hay que ponerle resistencia. No le pongo y también termina de pasar.

Sé que Pato debe estar asustado porque quiere acompañarme pero Marce lo hace sacado del baño y del cuarto. En algún momento se cola y me pregunta cómo me siento y me abraza y me besa muchas veces con fuerza. Le digo que no quise asustarlo y me miente diciéndome que esas cosas no lo asustan, pero me vuelve a abrazar como para que no me le vaya de las manos.

Pienso en Ana Monge y cuando la visitamos. Se estaba muriendo de cáncer de cérvix y mi primo dormía con ella todas las noches. Ella le decía mi pollito y él no se separaba de ella. Entiendo por primera vez que el dolor de Ana no era físico. Su miedo no era morir. Ahora entiendo. Parece que no voy a dejar de llorar nunca

Hay dos fiestas de cumpleaños este fin de semana. No le puedo fallar a Pato.

Hoy se empezaron a manchar de amarillo mis anteojos de nadar nuevos.

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agosto 2, 2021

Barren

Esta vez pasó algo diferente

Me siento muerta por dentro

No registro ninguna sensación de nada. No quiero nada.

Soy cemento.

 

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julio 31, 2021

Cumpleaños del Patán

Hace meses le compré una camiseta de un perro- porque ahora tiene un pastor alemán que adora, aunque no lo reconoce. La camiseta trae un verso de Every breath you take, que en parejas humanas ahora es una versión tóxica y dependiente del amor pero que calza perfecto con esa devoción que solo un perrito puede ofrecer.

Le tiene las manos destrozadas a mordiscos. Lo acompaña todos los días a la oficina. Es un perro hermoso, callado, que no le gusta que lo alcen. El Patán le tiene entrenador personal y además, lo tiene sometido a un régimen de terror al que le dice Montessori Cubano. Si el perro no hace caso, se lleva un huevazo.

Le mandé el regalo en caja con lazo y un mensaje diciéndole que le mandamos un cariñito Pato y yo. Esto fue lo que contestó:

Hola, mas importante que mi cumpleaños es que estes bien mañana …te agradezco el cariñito, apenas llegue a la oficina lo veo.
sabes que no tenes que mandarme nada

Yo sé, pero lo hago porque me gusta y lo quiero y él ha estado muy pendiente de mi tratamiento. La vez que lo vi, que fuimos Pato y yo a conocer al perrito, me abrazó con lágrimas. Y yo me conmoví mucho.

Puta, el día que te vi, me quedé asombrado, entre el perro, el chiquito, el brete, no sé cómo hacés. No te lo pude ni decir, pero estás super bien.

La camiseta llegó antes que el cumpleaños:

-Feliz cumple al papucho! Nos mandás foto con la chema y con K!

muchas gracias por estar pendiente….relájate y espero que sea leve un abrazo

No le cuenta a nadie cómo estoy. Fue de las primeras personas que llamé a contarle del cáncer y le pedí que no me soltara. Y no lo ha hecho.

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julio 31, 2021

Es peor con calor

Parece que esta vez no es tan malo, pero con el calor me cuesta más dormir y quiero dormir y me revienta el sol al otro lado de los párpados y el calor.

Llevo años peleando con las bolsas debajo de los ojos: cremas, recomendaciones, pruebas y con esto, al dormir 22 horas de 36, desaparecen. No es la edad, es la madrugadera.

Esta vez usaron una vía de bebé y logré no llorar, respirando hondo y cerrando los ojos. El señor de al lado se vomitó. Llegué con la hemoglobina más alta que he tenido desde que empezó el proceso.

Ayer el doctor me explicó que no ha tenido antes pacientes que nadan durante el tratamiento.

Que hay algo que se llama Chemo brain. Se parece mucho a una tiroides descompensada: se me olvidan pequeñas cosas, hay una neblina mental, no recuerdo palabras que tengo en la punta de la lengua, hacer las cosas me toma más tiempo, me canso, no puedo hacer multitask. Se parece mucho además a cuando Pato está en clases virtuales.

No puedo vacunarme con la 2da dosis el 17 de agosto, que es la cita, porque mis linfocitos van bajando y en esas condiciones no voy a producir anticuerpos. Tengo que esperar tres semanas después de la última dosis y no sé si para ese momento voy a tener que empezar de cero el esquema o si el atraso no me afectará.

He aprendido a mandar a la mierda las cosas que no puedo hacer a tiempo. A que me importe poco. A usar a mi favor la culpa y la ignorancia en torno a la quimio.

Pato llora cada rato por cualquier cosa. No lo dice, pero está asustado, intranquilo. Se porta mal. Y yo sé que es por mí, porque me ve enferma y se preocupa y no sabe procesarlo. Por desgracia, también he aprendido a ignorar eso porque solo puedo conmigo.

Por primera vez me puse a googlear sobre qué hacer durante la quimio, los efectos, etc. No quería hacerlo antes porque no me quería indisponer y ya el Dr, Google antes me había hundido en una crisis de ansiedad.

Pero algo en lo que todos los artículos coinciden es que la enorme diferencia de un paciente a otro es la condición física con la que inician el proceso.

No dejo de pensar en los 10 mil pasos por día en los 10 días de hospital y la sorpresa del cirujano de mi recuperación y los índices.

Entre con condición física de atleta de alto rendimiento. La natación me salva la vida por segunda vez.

Ya me lo venía diciendo mi terapeuta física: Tu cuerpo va a resistir.

Y a tres semanas de la meta (6, si cuento la recuperación), estoy empezando a creer que es cierto.

Y Marce siempre al lado mío. Siempre. Cuando siento ese vértigo emocional, solo tengo que agarrarme de sus manos.

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julio 30, 2021

5 down 1 to go

Hoy usaron conmigo una vía de bebé para que no me doliera tanto y no lloré.

Antes estuve buscando opciones con médicos para evitar ese dolor y la respuesta de todos era que dependía de la mano de quien pone la vía.

No me puedo vacunar el 17 de agosto. Tengo que esperar 3 semanas después de que termina la última y no sé si voy a empezar de cero el esquema.

Otra vez la molestia, la electricidad, la reacción al frío.

Ojalá se pase pronto, la sensación, el tiempo.

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julio 25, 2021

Traum

Era un viaje de trabajo, nada planeado, obligados los dos, pero con más gente. Me empezó a hablar desde la sala de espera. Me dijo que no pensara que él no se daba cuenta. Que sabía u era evidente las veces que yo insistía en verlo a él, que llegaba sola a las reuniones o me paseaba delante de su oficina, con tal de hablarle.

Me ponía nerviosa y yo solo veía hacia el frente. El también. Yo no quería que nadie lo escuchara. No quería que se riera de mí, que me expusiera.

Ya estamos a dónde íbamos y esperamos un carro de alquiler. Me cuenta que nadie se dio cuenta, pero que se divorció de su esposa de muchos años y que se volvió a casar, con alguien que no sé quién es pero que tampoco importa.

Vamos en el carro y es el Caribe que existe en mis sueños. Me vuelve a decir que siempre supo, desde el inicio. Que le gusta mucho como soy, lo que sé, lo que leo, mi sentido del humor.

Sigo viendo al frente y le señalo las playas que conozco y le digo que podríamos quedarnos en esta que se convierte en otra y que hay cosas lindas qué hacer, que me la sé de memoria, que he estado antes aquí.

Mientras habla recuerdo cosas que no pasaron, de otros sueños, como cuando me llevó a conocer la casa de sus papás, arriba en la montaña y tomamos café en una terraza de madera con barandas de tubos pintadas de rojo. Cuando tuvo que ir a las oficinas centrales enormes, cuadradas, de acero o de aluminio y yo lo veía desde la ventana de un hotel.

Le escucho la voz y esa forma tan particular de hablar, que tanto me llama la atención. Como me vacila y me provoca y me molesta y se ríe. Estoy donde hace tiempo quería estar. Sola, con él, sin tiempos medidos, sin otra cosa que hacer. No hay cinturones de seguridad. El asiento de adelante es una sola pieza.

Siento esa anticipación adolescente de que algo va a pasar cuando lleguemos a donde vamos o a donde nos vayamos a quedar porque parece que ya a ninguno le importa el viaje original y tengo emoción y tengo miedo de decepcionar porque aun no sé bien cómo se supone que me tengo que comportar.

Después de una curva, ahí está. Esta es mi playa favorita. Aquí nos tenemos que quedar. Te va a encantar, vas a ver, es única: el mar, el viento, los animales, la comida.

A él le da igual el lugar. Apaga el carro y estira un brazo sobre mi asiento. Me está viendo, lo puedo sentir y hasta sé cómo se ve cuando me ve a mí.  Sigo  hablando sin parar porque no sé qué hacer porque nadie nunca me enseñó a ser la chiquilla linda, la que le gusta a los demás. Ya estoy vieja para esto, pero me tiembla el cuerpo.

Algo tiene que pasar.

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julio 25, 2021

Esperanzas

  • Una dosis de Astrazeneca protege entre un 70 a un 80% contra la variante Delta. Yo solo tengo una dosis.  El 17 me toca la otra.
  • Fui a cortarme el pelo y C me dijo que lo veía igual de volumen, sano, que me había crecido lo normal. Yo iba resignada a raparme.
  • Tengo dos pensamientos intrusos menos mordiéndose la cola en la cabeza.
  • Solo faltan 4 semanas de esto. 4.
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julio 23, 2021

Lapsus

Te lo juro que cuando me preguntaste cómo iba el proceso de quimio, te iba a decir lo mismo que a todos los demás: Bien. Un poco cansado, nada más.

Pero me salió otra cosa. Te dije “Prefiero no hablar de eso” y se me quebró la voz. Y empezó el llanto y no lo podía controlar.

No te lo dije, pero estoy agotada de ser fuerte para los demás, de disimular para no asustarlos, para no agobiarlos, para no incomodar.

Estoy harta de no tener un espacio para mí para llorar, para leer, para ver tele, para estar. Un lugar con llave. Un lugar cerrado.

De llorar solo cuando me ponen la vía. De querer llorar los días que siguen y no poder porque los ojos me arden por el medicamento.

De no saber exactamente porqué lloro.

No sé si mis defensas van a bajar o a cuánto. Si voy a aguantar las dos sesiones que faltan. Si a pesar de esto aun queden células positivas. Si me voy a contagiar de Covid por estar inmunosuprimida. Si llegaré a la segunda dosis de la vacuna con suficientes defensas. Si todo se va a atrasar y esto va a durar todavía más. Si soy malagradecida porque mis efectos negativos han sido mínimos comparados con otras personas. Si podré volver a hacer planes a futuro y no cada 3 semanas.

Vos solo una vez me has visto llorar y de esa vez tampoco quiero hablar.

Te agradezco el abrazo y el consuelo y el decirme que todo va a salir bien. Pero también sé que vos te diste cuenta que no podía abrazarte de vuelta y que no pude sentir, porque si te escucho, si me lo permito, si me suelto a llorar, no voy a parar nunca y solo faltan dos sesiones.

No es que me quebré. Desde marzo estoy quebrada y todos los días lo que hado es sostener los pedacitos con las manos

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