Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las anchas alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

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Cascabelito

martes, febrero 20, 2024

«¿Cómo está su mamá? ¿Siempre feliz, como un cascabelito?»

No deja de sorprenderme cuando se refieren a mi mamá como una persona alegre o feliz. Esa no fue la persona que me crió a mí.

Pero en ese momento me llegó la idea que tal vez, eso fue lo que mi papá amó de ella. La alegría, las risas, las bromas, las morisquetas, el baile. La felicidad para el niño de la infancia triste. El brillo en los ojos. El cascabelito.

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Will

lunes, febrero 19, 2024

«Cuando se trata de sobrevivencia, tener una conciencia es un lujo»

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Simone de Beauvouir

lunes, febrero 19, 2024

Dijo una vez que «Estoy mejor en una tristeza seca que en una furia fría»

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Tobogán

domingo, febrero 18, 2024

Ya compramos los tiquetes y reservamos. Falta un mes para irnos.

Yo estoy a la espera de una notificación de la que me sentía relativamente tranquila, aunque sé que podría salir mal.

Ahora que hay fecha para irnos, empiezo a pensar qué va pasar si me notifican antes de irnos. Me resbalo en el tobogán de la angustia. Si todo sale mal. Si notifican cuando estoy fuera. Cómo voy a hacer esa apelación.

Quisiera que duraran mucho más en resolver. Pero entre más duran, más caigo en ese juego masoquista de imaginarme que notifican y que todo sale mal.

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Despampanante

viernes, febrero 16, 2024

Tengo un crush académico. Y me enteré que está saliendo con alguien, porque él mismo me contó.

Y todo bien porque confirmé que es académico, y no de ninguna otra naturaleza.

Porque soy vina, fui a googlearla y cuando me salió la foto, casi me voy para atrás.

Es esta chavala que se ve como tantas otras celebridades/faranduleras/influencers, que hasta cuesta distinguirlas una de otra: maquillaje perfecto, dientes falsos, pelo macho, peinado estándar.

Despampanante.

Recordé a la amiga que me contó que conoce a una ex y ella también era así. Despampanante. Siempre perfecta. Cada pelo en su lugar. Saben usar highlighter y bronzer y perfilarse la cara con tonos distintos de base.

Lo felicito internamente por esa autoestima impresionante, que lo atrae a mujeres de TV y Novelas.

También pensé en cómo nunca he pensado en mí como una mujer bonita. No sé lo que es el pretty privilege y mucho menos ni siquiera cerca de ser despampanante. Cómo nunca le pude apostar a la belleza, sino a la suerte.

En fin. Igual tal vez fue lo mejor. Y dio lo que rindió, y estuvo bien.

A mí las mujeres despampanantes me castran. No hubiera sido cómodo ver eso en el espejo.

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Aquella Semana santa

martes, febrero 13, 2024

Era el 2020. La pandemia había entrado al país unos días antes. Estábamos todos encerrados, aterrados, sin vacunas.

Nos juntábamos a distancia cada vez que había una conferencia de prensa. Llevábamos la cuenta de infectados y muertos.

No había vacunas. No había certeza de qué servía y qué no para evitar la infección. No había alcohol en gel. No había mascarillas.

Se nos empezaban a rajar las manos de lavarlas tantas veces.

Había un sol inclemente, blanco, brillante. Un calor insoportable. Una incertidumbre de mierda.

Miento. A pesar del disimulo, de la oración, de la esperanza, de los cuidados; todos sentíamos la inminencia de la muerte.

No sabíamos cuándo, pero en esas condiciones que se antojaban eternas, de repente alguien se enfermaría, nos contagiaría a los demás, no habría espacio en los hospitales. Veríamos morir a los demás. Temblando de ansiedad y miedo.

El futuro solo presagiaba sufrimiento y dolor. Y nosotros solo podríamos abrazar al enfermo y decirle que lo queríamos.

Como en Gaza.

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Me entró una tristeza

lunes, febrero 12, 2024

Una como hace mucho no tenía

Tal vez fue mi jefe, que no sabe nada de mi tema, advirtiéndome por enésima vez que no puedo hacerme fama de ser muy pro empleado.

Tal vez la escuela de Pato, insistiendo en que vaya a cursos de esto y lo otro sin siquiera preguntar qué estamos haciendo al respecto.

Tal vez es ver a Marce criticándole a Pato cosas que él también padece y ver a Pato buscando la manera de defenderse sin lograrlo

Tal vez es el sinsentido de la masacre de ayer, de hoy, de mañana. En Africa, Oriente medio o América.

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Que la vida nunca me ponga aquí

domingo, febrero 11, 2024

No, we are not going to die.

The sounds you hear

knocking the windows and chipping the paint

from the ceiling, that is a game

the world is playing.

Our task is to crouch in the dark as long as we can

and count the beats of our own hearts.

Good. Like that. Lay your hand

on my heart and I’ll lay mine on yours.

Which one of us wins

is the one who loves the game the most

while it lasts.

Yes, it is going to last.

You can use your ear instead of your hand.

Here, on my heart.

Why is it beating faster? For you. That’s all.

I always wanted you to be born

and so did the world.

No, those aren’t a stranger’s bootsteps in the house.

Yes, I’m here. We’re safe.

Remember chess? Remember

hide-and-seek?

The song your mother sang? Let’s sing that one.

She’s still with us, yes. But you have to sing

without making a sound. She’d like that.

No, those aren’t bootsteps.

Sing. Sing louder.

Those aren’t bootsteps.

Let me show you how I cried when you were born.

Those aren’t bootsteps.

Those aren’t sirens.

Those aren’t flames.

Close your eyes. Like chess. Like hide-and-seek.

When the game is done you get another life.

– Joseph Fasano

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Ácido

viernes, febrero 9, 2024

A nivel gástrico, ha sido una mala semana.

Ya salí del vértigo, pero me quedan como los ecos del mareo.

Me dan arcadas de las náuseas de la nada. Mientras manejo, mientras escribo. Es como un asalto.

Sube el ácido del estómago a la boca en la noche. Se pega como un anzuelo en la parte de atrás de la garganta. No sirve aclararse la garganta ni tomar agua. No lo espanta la tos, aunque tosa 3 horas seguidas y me desvele. Solo lo vence el sueño

Hoy, otra vez, de repente, arcadas.

Ya no me da miedo vomitar. Ni sentir que me vomito.

Me da pereza sentirme como en un mar agitado y ese mareíto permanente.

Me da pereza dedica tiempo a analizar qué comí, qué hice, qué me cayó mal.

Y me agota luchar contra esa voz cavernosa y sardónica que me dice que el cáncer regresó.

Porque racionalmente sé que no es cierto.

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La muerte no es olvido

miércoles, febrero 7, 2024

Anoche me preguntaste si al morir, uno se olvida de las cosas, de las personas, de la vida.

No sabemos, porque nadie ha vuelto de la muerte para contarnos qué pasa.

Pero sí sé que nosotros no olvidamos nunca a los que se van

Y sabemos que los grandes amores nunca se olvidan.

Pronto mi papá cumplirá 50 años de muerto. Y no hay día en que no piense en él.

Al recordar su amor, sus juegos, sus abrazos, yo también sonrío y me alegra haber tenido a ese papá, aunque fuera solo por un ratito.

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