La araña del olvido es un libro maravilloso sobre una investigación durísima que quién sabe porqué hizo Agustín Penón sobre la muerte de Lorca. Le costó tanto, emocionalmente, que no pudo publicarla nunca y terminó suicidándose.
A uno le extraña, tal vez porque nunca ha tenido que huir de su país o verlo destrozado por una guerra civil.
Penón entrevistó a un amigo gay de Lorca, que vivía su sexualidad abiertamente, como Federico, en esos años 30.
Ese amigo contaba que a Lorca lo volvían locos los hombres morenos, fuertes, de ojos negros, que trabajaban los campos. Que no se daba por vencido hasta que le aceptaran por lo menos un café.
El sábado fuimos a un concierto de Rosario. Me di cuenta que me sabía solo como 3 canciones.
Pero había un bailaor. Rapico. Uno moreno, fuerte, de ojos negros. Y entendí tanto, tanto a Federico…

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