La doctora debe creer que la maltrato. En realidad es que estar sola con ella me activa lo peor en mí. Y me voy enojando conforme la va contestando a la doctora. La doctora le explica que necesita estimulación cognitiva. No hay forma:
Clases de pintura?
No porque me peleé con el profesor.
Grupos de lectura?
Ya no quiero leer.
Y si se pone a escribir?
No quiero.
Pero usted sabía dibujar muy bien y hacer piñatas…
Nada de eso me llama la atención ya.
Manualidades?
Me gusta mucho pero tendría que ser cerca de la casa porque no quiero manejar.
Sopa de letras?
Ya me aburren.
Grupos de señoras mayores?
Ay no, porque hablan mucho y yo no quiero ponerme a hablar de más con gente que no conozco.
Clases de baile?
Me gustaba mucho bailar, pero con quién bailaría. Y el ruido… no, no.
Algo como una dama de compañía?
No quiero más gente en mi casa.
La verdad es que no sé qué quiero… no sé porqué mis hijos quieren que yo esté viva
Hay mil opciones. A todo dice que no. Para todo tiene excusas, no razones.
Yo sí sé lo que quiere: quiere volver a ser joven, quiere la vida que no tuvo, quiere volver a tener a sus amigos, a mi papá, a su risa, a su movimiento. Quiere ser eterna en ese momento.
Y no le ofrezco.
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