Hoy leí que las abejas bailan para decir a dónde hay que ir-
Recordé cuando estuve en Villa Grimaldi y me senté en una banquita al sol, en la zona donde estuvieron celdas verticales de aislamiento donde mantenían a los torturados y a las que ellos llamaban casitas CORVI, como a la solución de vivienda social que hubo en el gobierno de Allende.
Era un día de primavera austral, solo la sombra de los árboles interrumpía al sol. Se alzo un pequeño tornado de abejas, doradas por la luz, girando sobre el mismo punto, zumbando alegres.
Desde algún lugar las escuché preguntar porqué estaba yo ahí. Desde el mismo sitio les respondí que había venido por ellos, a verlos a ellos, a querer y a agradecer.
Hoy, al leer eso, supe lo que me estaban diciendo. No solo me estaban recibiendo. Me estaban diciendo hacia dónde ir.
Deja un comentario