Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las anchas alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

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Despampanante

viernes, febrero 16, 2024

Tengo un crush académico. Y me enteré que está saliendo con alguien, porque él mismo me contó.

Y todo bien porque confirmé que es académico, y no de ninguna otra naturaleza.

Porque soy vina, fui a googlearla y cuando me salió la foto, casi me voy para atrás.

Es esta chavala que se ve como tantas otras celebridades/faranduleras/influencers, que hasta cuesta distinguirlas una de otra: maquillaje perfecto, dientes falsos, pelo macho, peinado estándar.

Despampanante.

Recordé a la amiga que me contó que conoce a una ex y ella también era así. Despampanante. Siempre perfecta. Cada pelo en su lugar. Saben usar highlighter y bronzer y perfilarse la cara con tonos distintos de base.

Lo felicito internamente por esa autoestima impresionante, que lo atrae a mujeres de TV y Novelas.

También pensé en cómo nunca he pensado en mí como una mujer bonita. No sé lo que es el pretty privilege y mucho menos ni siquiera cerca de ser despampanante. Cómo nunca le pude apostar a la belleza, sino a la suerte.

En fin. Igual tal vez fue lo mejor. Y dio lo que rindió, y estuvo bien.

A mí las mujeres despampanantes me castran. No hubiera sido cómodo ver eso en el espejo.

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Aquella Semana santa

martes, febrero 13, 2024

Era el 2020. La pandemia había entrado al país unos días antes. Estábamos todos encerrados, aterrados, sin vacunas.

Nos juntábamos a distancia cada vez que había una conferencia de prensa. Llevábamos la cuenta de infectados y muertos.

No había vacunas. No había certeza de qué servía y qué no para evitar la infección. No había alcohol en gel. No había mascarillas.

Se nos empezaban a rajar las manos de lavarlas tantas veces.

Había un sol inclemente, blanco, brillante. Un calor insoportable. Una incertidumbre de mierda.

Miento. A pesar del disimulo, de la oración, de la esperanza, de los cuidados; todos sentíamos la inminencia de la muerte.

No sabíamos cuándo, pero en esas condiciones que se antojaban eternas, de repente alguien se enfermaría, nos contagiaría a los demás, no habría espacio en los hospitales. Veríamos morir a los demás. Temblando de ansiedad y miedo.

El futuro solo presagiaba sufrimiento y dolor. Y nosotros solo podríamos abrazar al enfermo y decirle que lo queríamos.

Como en Gaza.

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Me entró una tristeza

lunes, febrero 12, 2024

Una como hace mucho no tenía

Tal vez fue mi jefe, que no sabe nada de mi tema, advirtiéndome por enésima vez que no puedo hacerme fama de ser muy pro empleado.

Tal vez la escuela de Pato, insistiendo en que vaya a cursos de esto y lo otro sin siquiera preguntar qué estamos haciendo al respecto.

Tal vez es ver a Marce criticándole a Pato cosas que él también padece y ver a Pato buscando la manera de defenderse sin lograrlo

Tal vez es el sinsentido de la masacre de ayer, de hoy, de mañana. En Africa, Oriente medio o América.

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Que la vida nunca me ponga aquí

domingo, febrero 11, 2024

No, we are not going to die.

The sounds you hear

knocking the windows and chipping the paint

from the ceiling, that is a game

the world is playing.

Our task is to crouch in the dark as long as we can

and count the beats of our own hearts.

Good. Like that. Lay your hand

on my heart and I’ll lay mine on yours.

Which one of us wins

is the one who loves the game the most

while it lasts.

Yes, it is going to last.

You can use your ear instead of your hand.

Here, on my heart.

Why is it beating faster? For you. That’s all.

I always wanted you to be born

and so did the world.

No, those aren’t a stranger’s bootsteps in the house.

Yes, I’m here. We’re safe.

Remember chess? Remember

hide-and-seek?

The song your mother sang? Let’s sing that one.

She’s still with us, yes. But you have to sing

without making a sound. She’d like that.

No, those aren’t bootsteps.

Sing. Sing louder.

Those aren’t bootsteps.

Let me show you how I cried when you were born.

Those aren’t bootsteps.

Those aren’t sirens.

Those aren’t flames.

Close your eyes. Like chess. Like hide-and-seek.

When the game is done you get another life.

– Joseph Fasano

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Ácido

viernes, febrero 9, 2024

A nivel gástrico, ha sido una mala semana.

Ya salí del vértigo, pero me quedan como los ecos del mareo.

Me dan arcadas de las náuseas de la nada. Mientras manejo, mientras escribo. Es como un asalto.

Sube el ácido del estómago a la boca en la noche. Se pega como un anzuelo en la parte de atrás de la garganta. No sirve aclararse la garganta ni tomar agua. No lo espanta la tos, aunque tosa 3 horas seguidas y me desvele. Solo lo vence el sueño

Hoy, otra vez, de repente, arcadas.

Ya no me da miedo vomitar. Ni sentir que me vomito.

Me da pereza sentirme como en un mar agitado y ese mareíto permanente.

Me da pereza dedica tiempo a analizar qué comí, qué hice, qué me cayó mal.

Y me agota luchar contra esa voz cavernosa y sardónica que me dice que el cáncer regresó.

Porque racionalmente sé que no es cierto.

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La muerte no es olvido

miércoles, febrero 7, 2024

Anoche me preguntaste si al morir, uno se olvida de las cosas, de las personas, de la vida.

No sabemos, porque nadie ha vuelto de la muerte para contarnos qué pasa.

Pero sí sé que nosotros no olvidamos nunca a los que se van

Y sabemos que los grandes amores nunca se olvidan.

Pronto mi papá cumplirá 50 años de muerto. Y no hay día en que no piense en él.

Al recordar su amor, sus juegos, sus abrazos, yo también sonrío y me alegra haber tenido a ese papá, aunque fuera solo por un ratito.

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Historias tristes y felices

domingo, febrero 4, 2024

Me dijo:
¿A que no me cuentas la historia más feliz del mundo con 6 palabras?
Y le dije:
«Recuperó su cielo y pudo volar»

Me dijo:
¿A que no me cuentas la historia más triste del mundo con 5 palabras?
Y le dije:
«Tocó fondo y siguió escarbando»

Y me dijo:
Ahora cuentame la historia más feliz del mundo con 4 palabras.
Y le dije:
«Soy mi propio hogar»

Y me dijo:
Ahora la más triste con 3 palabras
Y le dije:
«Te quiero, pero…

Y me dijo:
La más feliz con 2 palabras
Y le dije:
«Yo también»

Y me dijo:
cuentame la historia más triste del mundo con 1 palabra.

Y le dije:
«Casi»/»Hubiera»

Y la más feliz?

«Recomienzo»

(Lo leí por ahí)

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Etapas

sábado, febrero 3, 2024

Vengo oyendo a Diana Uribe hablando sobre los 50 años del golpe en Chile. Había evitado escuchar esos episodios.

Voy haciendo fact checking de lo que va diciendo y a la vez, recordando en la memoria las imágenes que evoca.

Canto, con el podcast y con Pablo, que yo pisaré las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentada.

Recuerdo mis viajes a Chile, a sus pueblos y ciudades. La entrevista en TVN donde de imprudente le pregunté al periodista si ellos no sentían que se resbalaban en sangre cuando celebraban algo en el Estadio Nacional.

Pienso en mis suegros, cuando la embajadora de Chile en Colombia explica que el exilio no se escoge, simplemente te llega. En Pato. En el último viaje.

Veo hacia atrás y agradezco a Allende y a los chilenos su enorme ejemplo y lo que han significado en mi vida. Me siento orgullosa de la militancia de este corazón mío. Me alegra haber hecho lo que hice. Marchar con quienes marché. Visitar los lugares a los que fui. Escribir lo que sentí. Estar ahí.

Recuerdo la primera vez que me paré frente a La Moneda. Cuando visité el hoy estado Víctor Jara. Villa Grimaldi. En todo lo que vi. Tal vez algún día ya no les dirán alucinaciones y sabremos que mi alma viajó a través del tiempo y vio el dolor que quedó atrapado ahí.

Hoy escuché una historia feliz en 4 palabras: soy mi propio hogar.

Será la edad, pero empiezo a pensar que es cierto.

Y en el mío, entre muchas cosas, hay una bandera chilena, con su estrella hermosa, ondeando en el viento.

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Hugo

sábado, febrero 3, 2024

Los esposos de mis tías son mis tíos políticos, pero nunca les pude decir tío.

De las 4 hermanas, solo queda un esposo vivo. Mi padrastro. Ayer murió Hugo, el tercero.

Tal vez eran 20 años sin verlo. Siempre callado, poca cosa, sonriente. Sabía mucho de carros. Fue funcionario público. Creo que se pensionó temprano.

Siempre con grandes planes y grandes fracasos. Muchos hijos. Los mismos que en mi casa, pero tal vez por esas carreras económicas, mi abuela materna siempre le criticó que se siguieran reproduciendo.

Nunca me pareció que mi tía lo quisiera. Apenas y lo soportaba. No lo decía, pero sé que para ella era un bueno para nada, no existía.

Ella solo tenía ojos y corazón para Julio Iglesias y el Puma.

Tal vez por eso nadie se dio cuenta cuando empezó a decir incoherencias, celos ridículos, a quejarse del sabor de la comida. Mi tía se fue a un cuarto aparte para estar tranquila.

Hugo empezó a despertarse en las noches, a no comer, a tener alucinaciones, a tener problemas para tragar, a caerse a cada rato.

Entraba y salía del Hospital. Se creía que era un cáncer.

El viernes me dijeron que ya la Clínica del Dolor dijo que estaba en fase terminal, que no lo forzaran a nada. Dejaron una inyección con morfina. Decían que la piel se le agrietaba.

Mi mamá y mi otra tía se llaman todos los días para comentar avances y juzgan y reprueban lo que está pasando.

Ayer murió, temprano. Tenía 83 años.

Creo que todos suspiraron aliviados.

Mi mamá, que le tiene miedo a la muerte, espera que la suya no sea tan sufrida.

Hace apenas un mes que murió la primera de las hermanas.

A Hugo le van a hacer una misa, cremarlo y cada quien para su casa.

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Sueños locos

viernes, febrero 2, 2024

Tuvo de todo:

Bajar por montañas en sillas de metal, como trineos

Conocer a alguien nuevo, que cuidaba a sus sobrinos en la montaña.

Hoteles de miles de pisos, que se interconectaban

Caricaturas

Un amigo que decidía irse a vivir a un bosque mágico, como el lugar donde lo casé con la persona que ama

Caricaturas, sin sentidos, locuras.

Mi prima, en blanco y negro, cantando, buscando atención.

Recorrer la avenida central de mi infancia, parar a comerme un taco

Mis amigos

Comida dibujada por estudios Ghilbi

Pato, corriendo hacia mí, diciéndome que si no lo tenía presente se anularía la adopción

Huir en un avión de Iberia

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