Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las anchas alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

La Universidad

Hay una universidad con la que siempre sueño. Está en la Florida. Conozco- en el sueño- la biblioteca, los jardines, los dorms. Dan una especialidad en economía o en negocios.

Soñé que un profesor me iba a recomendar para entrar. Pero cuando llegaba allá, otros estudiantes que sí se habían ganado la admisión, me advertían que el profesor se había ido sin decir nada de mí.

Entonces quedaba en medio del proceso de matrícula- que, por supuesto, se hacía a mano- viendo a ver en qué me matriculaba y reconociendo que sin esa recomendación, jamás iba a entrar a esa especialidad, por mis problemas históricos con la matemática.

Pero me quería matricular en algo. Pensé en finalmente hacerlo en lingüística que siempre lo he querido. Luego pensé en psicología. De fijo me reconocerían muchas materias de derecho.

En el mismo sueño, iba a una casa de unos tíos postizos, de crianza, que los quería mucho pero casi nunca los veía. La casa era enorme, cada uno de ellos en un cuarto, con ventanas y mecedoras.

Había una piscina interna, donde estaba aquel muchacho que quise con locura y apego en la U. El decía que era mi pareja, y lo era, pero Pato estaba ahí también. Yo tenía que estarlo cuidando, porque de repente se ponía a hablar con una mujer, y me decía que era la cuñada y que ella tenía un problema. Luego uno de los tíos me daba la queja de que él estaba echándole el cuento a una chiquitina de 16 años. ¿Qué se le puede cuidar a un hombre adulto templado, sin control e impulsos, que te miente en la cara?

En el sueño yo me preguntaba si era Marcelo, pero algo no calzaba. Claro que no calzaba, porque desde que descifré mi inconsciente, tengo claro quién sos.

Hoy Pato se fue al colegio con un zapato diferente en cada pie. Totalmente intencional. Un fashion statement.

Google+TwitterPinterestFacebook

Y vos, ¿qué pensás?