Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las anchas alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

La sociedad de la nieve

Vi La sociedad de la Nieve. Ellos eran celebridades a inicios de los 80 en un mundo sin internet. Salían en documentales y programas de Es increíble o en el programa de Ripley, o cosas así. Tal vez no ellos, pero si su experiencia. Y se discutía en la escuela si uno comería o no carne humana.

Creo recordar unas entrevistas donde ellos no decían nada, simplemente sonreían. Sabían que nadie iba a entender lo que vivieron.

También había teorías de conspiración de que no se enfermaban, no envejecían. Mi abuela estaba convencida que era por comer carne humana, pecado mortal, pacto con el diablo. Pero bueno, yo no recuerdo que se hablara que eran atletas o tal vez no se sabía entonces los beneficios del ejercicio y de la edad que tenían cuando ocurrió el accidente.

Nunca había querido ver nada de ellos, porque en alguna parte de mí asumía que la decisión de ellos había sido muy dura, muy íntima y que solo estando en sus zapatos se podía entender y jamás juzgar. Tal vez eso me llevó a la misma postura sobre el aborto. Siempre los defendía en los debates que se armaban en la escuela, donde todos teníamos una opinión y siendo católicos, el tema del pecado siempre estaba presente.

Como película, no me dice mucho. Hablan lindo, sí. Ese acento uruguayo suave, «de argentino unplugged» me dijeron una vez. Pero es lenta, lentísima. Tanta nieve me deja con la impresión de estar encandilada. Ya sé cómo termina. Lo que pasa en medio me parece relleno. Los personajes un poco planos.

Pero luego recuerdo que pasó de verdad y que están vivos y me emociona cómo se sobrepusieron a lo que vivieron. Pienso en las personas que pasan por cosas duras. Tal vez en Costa Rica no viviremos una guerra. Y espero que tampoco una dictadura.

Pero ya pasamos por una pandemia. Y muchos hemos tenido cáncer, como pacientes o como familiares o amigos de personas con cáncer.

Sobrevivir 2 meses en una montaña en la nieve, tener cáncer; es un problema real, que nadie quiere para sí o para sus seres queridos. Hoy trataba de explicarle a Pato la importancia de aprender a manejar los problemas en ambientes seguros, como práctica para cuando la vida trajera los de verdad. Sin esconderse, sin enojarse, sin congelarse, confiando en los amigos, en la red de apoyo.

Mantener viva la esperanza es una lucha diaria. Las decepciones, las tristezas, las derrotas, también. hacer lo que se tiene que hacer, un reto, igual que comerse a un amigo.

No se compara, pero a la vez sí. Sí se compara. Esa parte me emocionó. Todos tenemos nuestros Andes.

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Y vos, ¿qué pensás?