Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las anchas alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

 

enero 25, 2024

Dichos

Uno pre internet: «No estás vos para saberlo, ni yo para contarlo, pero…» como introducción al chisme

Uno que me dijo Pato ayer «Cuando toca, toca; porque la suerte es loca»

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enero 24, 2024

Ron Damón

Anoche soñé que don Ramón venía a Costa Rica a dar una especie de show, muy new age, donde todos hacíamos movimientos como de estiramiento, íbamos hacia allá y hacia acá, nos movían las sillas.

El no decía casi nada. Se paraba al frente y estiraba los brazos para señalar la dirección de los movimientos. En el sueño, tenía grandes ojos azules y yo me preguntaba porqué nunca había notado eso si yo no me perdía el Chavo del 8. También me preguntaba si no se había muerto hacía ya mucho tiempo. Era el mismo flaco fibroso, arrugado, de jeans y camiseta y el sombrero de lona.

Luego de la sesión, estaba yo renovada, sentada en una sala con dos personas más y él se llegaba a asomar a la puerta con aquellos ojos azules. Nos hacía un gesto preguntando cómo nos había ido.

«Usted probablemente no lo sabe. Pero a usted siempre lo hemos querido mucho»- le respondía yo con vergüenza.

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enero 23, 2024

La sociedad de la nieve

Vi La sociedad de la Nieve. Ellos eran celebridades a inicios de los 80 en un mundo sin internet. Salían en documentales y programas de Es increíble o en el programa de Ripley, o cosas así. Tal vez no ellos, pero si su experiencia. Y se discutía en la escuela si uno comería o no carne humana.

Creo recordar unas entrevistas donde ellos no decían nada, simplemente sonreían. Sabían que nadie iba a entender lo que vivieron.

También había teorías de conspiración de que no se enfermaban, no envejecían. Mi abuela estaba convencida que era por comer carne humana, pecado mortal, pacto con el diablo. Pero bueno, yo no recuerdo que se hablara que eran atletas o tal vez no se sabía entonces los beneficios del ejercicio y de la edad que tenían cuando ocurrió el accidente.

Nunca había querido ver nada de ellos, porque en alguna parte de mí asumía que la decisión de ellos había sido muy dura, muy íntima y que solo estando en sus zapatos se podía entender y jamás juzgar. Tal vez eso me llevó a la misma postura sobre el aborto. Siempre los defendía en los debates que se armaban en la escuela, donde todos teníamos una opinión y siendo católicos, el tema del pecado siempre estaba presente.

Como película, no me dice mucho. Hablan lindo, sí. Ese acento uruguayo suave, «de argentino unplugged» me dijeron una vez. Pero es lenta, lentísima. Tanta nieve me deja con la impresión de estar encandilada. Ya sé cómo termina. Lo que pasa en medio me parece relleno. Los personajes un poco planos.

Pero luego recuerdo que pasó de verdad y que están vivos y me emociona cómo se sobrepusieron a lo que vivieron. Pienso en las personas que pasan por cosas duras. Tal vez en Costa Rica no viviremos una guerra. Y espero que tampoco una dictadura.

Pero ya pasamos por una pandemia. Y muchos hemos tenido cáncer, como pacientes o como familiares o amigos de personas con cáncer.

Sobrevivir 2 meses en una montaña en la nieve, tener cáncer; es un problema real, que nadie quiere para sí o para sus seres queridos. Hoy trataba de explicarle a Pato la importancia de aprender a manejar los problemas en ambientes seguros, como práctica para cuando la vida trajera los de verdad. Sin esconderse, sin enojarse, sin congelarse, confiando en los amigos, en la red de apoyo.

Mantener viva la esperanza es una lucha diaria. Las decepciones, las tristezas, las derrotas, también. hacer lo que se tiene que hacer, un reto, igual que comerse a un amigo.

No se compara, pero a la vez sí. Sí se compara. Esa parte me emocionó. Todos tenemos nuestros Andes.

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enero 21, 2024

Mi país

Estamos a 10 grados. Nos quedamos con amigos, y aun así se siente hacinado. No dejo de pensar en refugiados, migrantes, exilados y hasta en mi familia hace 60 años, cuando estas condiciones eran la norma.

Pato hoy compite 50 pecho y 50 libre.

Mientras esperamos para irnos a la piscina, para recordar lo que importa y sentirlo en el corazón, estoy escuchando a Zitarrosa y recorriendo las calles de Montevideo en la memoria, buscando las esquinas de La Tregua.

«Es bueno ese que canta, mami»- me dice Pato

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enero 20, 2024

Royalty

Soñé que me iba a casar con alguien y él me contaba que, en realidad, él era un príncipe pero que no le contara a nadie. Como en los cuentos, pero guardando el secreto, como en la vida.

No sirvo para viajes en grupo, sobre todo a la hora del hospedaje. Tengo una contractura de la congoja que me produce estar rodeada de gente que no sea mi familia por más de 8 horas. Creo que eso me confirma como introvertida consumada. Por más caro que salga, la próxima vez nosotros 3 solos en una habitación. Estar y sentirnos cómodos es lo primero.

De los tres, Marce ha resultado el más llevadero, el más servicial, el que más ayuda, asunta, conversa. Yo, quisiera ser invisible. Y Pato, con tal de jugar con las cositas que se compra, se niega a salir de la habitación y se porta difícil. Falta de faja. Tendré que buscar otras vías.

Ayer compitió como los grandes. Nadó 2 veces el 25 mariposa porque en el primero alguien más se robó la salida. Hizo tiempazos en todo, mejorando mucho los que traía. Ganó el heat del 25 dorso y le regalaron un patito. Nosotros estábamos de cronometristas para estar cerca de él y yo, del estrés, ni siquiera lo vi nadar. A diferencia mía, después de nadar estaba feliz, contento, quería hacer más. La adrenalina le devolvió la dulzura a ese anciano amargado de 65 años que había tomado posesión de mi chiquito.

Yo, aunque amo competir, al terminar una prueba, tenía que buscar cómo alegrarme, porque siempre llegaba de última. Un esfuerzo agotador de ver mis resultados comparados con los míos previos. Una lección de humildad. Una añoranza de reconocimiento con medallas o tiempos que duré mucho en aceptar que nunca sería mío.

Quisiera saber qué tiene la princesa de Gales. Obviamente, sabiendo solo que es algo del estómago y debe estar internada al menos 10 días, sospecho que tiene lo mismo que tuve yo: cáncer de panza.

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enero 17, 2024

Update

Que cuando te quieren, se nota. Cuando no te quieren, se nota más.

Cuando no quieren estar con vos, solo excusas. Cuando quieren, hay esfuerzos.

Pato está insoportable porque mañana nos vamos a Ft Lauderdale y el que va a nadar y competir es él. Que no quiere dejar a Siggy, que no quiere dejar el país, que quiere llevar todos los peluches, que no quiere ir, que nunca quiso competir, que si pierde, que si se equivoca. Llora, se enoja, se frustra. Pero al menos lo habla.

No he tenido más sueños que escribir.

Me han pasado cosas de repente, como el amigo que me llama a decir que se desvive pensando cómo generar más trabajo para mí y mientras tanto, el que tanto quise, si yo no le hablo, no existo. La casualidad me muestra las diferencias.

No tengo mucho trabajo oficial. Pero tampoco lo extraño. De verdad que a veces hay que perder para poder ganar.

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enero 14, 2024

Decepción

A mí me gustaba ser una estrella. Esa que sentías que no podías alcanzar.

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enero 11, 2024

peladas

Hoy cumple años Marce. Así que amanecí en la casa y no en el agua.

Anoche Pato y yo fuimos a buscarle un regalo. Pato escogió unos legos pequeños y la bolsa de Buzz Lightyear. Le regalamos un mapamundi y un avioncito para que escoja a dónde quiere viajar.

Marce es de los que piensa mucho, observa mucho y dice poco. Aun no nos ha dicho a dónde iremos en Semana Santa.

Como no pude ir a nadar temprano, a las 11 me escapé al Colegio de Abogados. Llegué a la hora de los pensionados, con camisetas con PSF de manga larga, sombreros de ala muy ancha y caminando por los carriles. Quedó uno libre.

Apenas empecé a nadar, me empezaron a felicitar.

Un señor me dijo » Ya terminaste? Le pusiste un montón» y yo «Nah… eso era el calentamiento. Apenas 500 m». Tenía la cara y la voz de un hombre muy guapo. Esa forma de hablar de un chavalazo. Santísima… debe haber sido un pico de oro, que a punta de hablada te coge.

Los piropos siguieron de los demás. Qué qué lindo nado, cómo me sale de bien la mariposa, qué aguante, etc etc.

Y me la creí. Estaba nadando toda fachenta. No paraba al propio para seguir impresionando a los demás.

Me quejé en voz alta de que las banderillas estaban mal puestas. Argumenté que en una orilla el agua es muy bajita para dar vuelta.

Y para el gran final, un tiempo de 25 metros, caminé por fuera de la piscina hacia la banqueta como si estuviera en las Olimpiadas. Me cuadré perfecta, planeando entrar al agua como Esther Williams, sin salpicar a nadie.

Pero al despegar, el pie de atrás, que es el que me impulsa, se resbaló en el hule que tienen las banquetas de ahí y literalmente me fui de cara al agua, cayendo como un sapo.

Hice un tiempo pésimo, iba roja roja debajo del agua fría y en términos antiguos, me la pelé . Encima, el 60% de mis genes indígenas se manifestó con fuerza en la piel y con una hora quince de piscina salí con el bronceado de una semana en la playa.

Cuando llegué a la casa en la noche, vi una hormiga cerca de Pato y la aplasté. Pato se atacó a llorar. Le acababa de matar a su amiga, con la que estaba jugando, la que lo hacía sentirse feliz.

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enero 7, 2024

Oscuridades

Los ataques de ansiedad son eso: hoyos negros, con fuerza de atracción que aparecen de repente y me jalan hacia ellos.

He estado teniendo pequeños ataques, de repente, sin motivo, sin aviso.
No tienen motivo consciente. Llegan, de repente, como un relámpago, a veces con el pensamiento intruso, a veces sin él.

A veces, por sadomasoquismo, soy cruel conmigo y no lo interrumpo.

Los he tenido dormida. Los reconozco cuando estoy soñando.

Me pregunto si el medicamento está fallando.

Pero creo que es más mi mente, preparándose para el regreso a la vida normal a partir del lunes.

Yo soy más fuerte que ellos. Y ahora tengo con qué defenderme.

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enero 6, 2024

Fin de año

Sin internet, sin celulares, sin redes sociales. Yo llamaba a tu casa y colgaba si no eras vos quien contestaba.

Había fiesta y fuimos, cada uno por su lado, cada uno con alguien más, creo.

De repente vamos vos y yo para las fiestas de Zapote, caminando por la acera, con la luna brillando y allá a las luces y el ruido de la fiesta.

Recuerdo que caminábamos despacio, viendo el piso, girando la cabeza solo para hablarnos. Sonriendo. Recuerdo tus ojos. Brillaban.

Había un concierto de un salsero que era muy famoso para ese momento. Ya no canta. Lo escuchamos abrazados. No bailamos aunque nos gustaba bailar, sobre todo salsa. Nos gusta, todavía. Los ritmos cambian con los años.

Volvimos caminando, tomados de la mano, sonriéndonos, conversando.

Creí que recordaba más pero que creo que la quimio se llevó algo.

Lo que sí estoy segura es que estábamos solos, nosotros dos, en ese universo de año nuevo.

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