Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las anchas alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

 

julio 4, 2021

Encuesta

¿Qué es lo que extrañarías más de estar vivo?

Google+TwitterPinterestFacebook

julio 4, 2021

7 semanas

Cómo explicarte el cansancio de la quimio?

Me lo dijeron los médicos, me lo dijo la enfermera el primer día: Va a sentirse cansada. Es normal. Escuche a su cuerpo. Hágale caso.

De alguna forma es como si llevara años preparándome para esto sin saberlo. Nadar me obligó a entrar en contacto con el cuerpo, a darle sentido a la frase de escuchar el cuerpo después de toda la vida de simplemente ignorarlo y centrar todo en el cerebro.

Los doctores me explicaron que podía llevar vida normal. Pero luego uno de ellos me dijo que “vida normal” como su fuese la esposa de un doctor: levantándome a las siete, yendo a nadar tranquila- a nadar, no a entrenar- descanso después de la piscina. Planear con las chiquillas a dónde vamos a brunchear y comer solo una ensalada. Planear la tarde, para masaje o las uñas o cortarme el pelo o ir al super a comprar lo que no llegó en el pedido. Tal vez yoga o pilates o ir a tomar café. Y luego un poco de tele, actualizar el Face y a dormir.

Entonces trato de escuchar pero no sé bien qué es lo que oigo.

Me siento bien, pero no logro nadar las mismas distancias ni hacer los mismos tiempos y el cuerpo simplemente no me da.

No es el cansancio de mucho ejercicio. Ni siquiera el de un día de trabajo largo.

Es una mezcla.

Es como si la energía que tenía antes ya no la tengo y no me doy cuenta cuando va bajando. Simplemente de repente me doy cuenta que ya no puedo más.

Siento culpa de los descansos de la mañana, del medio día, de terminar de trabajar a las 5 o no hacer nada el fin de semana.

Pero cuando no lo hago, el cansancio se encarga de recordarme porqué algo tan simple es tan necesario.

Siento que puedo trabajar como antes. Pero no es cierto. Hay cierto tipo de estrés, del que me pone ansiosa, que hace el cansancio aparezca de pronto.

Me cansa más rápido estar oyendo a Pato hable que hable y más de una vez, al borde ese ese cansancio le grito que se calle.

Se parece a lo que se siente el tercer día de un torneo, después de nadar 8 pruebas y que quede 200 dorso.

Son ganas de estar en la cana, cobijado, hecho un puñito, sin moverse. No es perecear. Es caer derramado en un lugar cómodo y esperar que la horizontalidad o el sueño haga efecto.

Una se cansa de estar cansada todo el tiempo, de estar poniendo atención a señales que una no sabe si son o no son o si se los está imaginando.

Son ganas de apagar el cuerpo. De que esto no hubiera pasado. De salir corriendo.

Es la espera de la segunda dosis, los exámenes casi semanales de sangre, el susto de ver cómo va bajando la hegmoglobina. La angustia de la inmunosupresión y no poder viajar a vacunarse, no poder viajar, sentirse mpas vulnerable.

Es el silencio porque no querés la lástima de nadie. Oír ayquéflacaqueestásquéestáshaciendo y no poder decirles que les recomiendo el cáncer.

Es la obligación de estar fuerte y animada. “Todo está en la cabeza”,  me dice uno de los médicos. “Tu cuerpo es fuerte y puede aguantar esto” me dice alguien más.

Me cansa tener que estar fuerte, de buen ánimo, tener buena actitud para este proceso. Pero la otra opción es una oscuridad  tan desesperante y solitaria y dolorosa a la que no quiero volver nunca. No es una decisión ser valiente. Es que no hay de otra.

A veces he llegado a llorar del cansancio. Dos veces. Hoy fue una de esas.

Faltan 7 semanas. En una más viene la dosis 4. Y luego 2 más. Y luego no más.

Estoy sana- me repito. Sana. Esto es preventivo. Y no es tan malo como yo pensé.

7 semanas.

Google+TwitterPinterestFacebook

junio 27, 2021

Tal vez

Tal vez son los que se encontraron de nuevo en la vida, ya divorciados y con los hijos grandes y decidieron volver a ser novios o incluso casarse y están descubriendo que por primera vez son felices y les queda aun media vida.

Tal vez es el que descubre que es mentira que el tiempo todo lo cura y que esto que siente solo puede ser porque es el amor de su vida pero no está dispuesto a cambiar nada y se consuela a solas con la fantasía de lo que podría haber sido.

Tal vez son los que a los 60, 70, 80 reconectan con aquella noviecilla del barrio o de un baile y ahora se hacen visitas cortas de vez en cuando en sus oficinas y se mandan mensajitos tímidos de texto y se prometen verse un día de estos para la osadía de tomar un café juntos.

Tal vez es darse cuenta que la capacidad de enamorarse, de ilusionarse, de arriesgarse, de ser correspondido, amado, comprendido, es para toda la vida. Que nunca es demasiado tarde. Que no hay excusas.

Tal vez es el que te consuela cuando te duele cuando te ponen la vía, te abraza y te seca las lágrimas, se sienta con vos tres horas mientras baja el suero, te sostiene la frente cuando vomitás, te da ánimos sin exigirte que seas fuerte y espera con la misma esperanza que vos la última sesión de la quimio.

Google+TwitterPinterestFacebook

junio 13, 2021

Llorando por lo que vendrá

Mami, tú extrañabas a Fuser cuando se murió?
Le cuento cómo lloré por días y días. Cómo me hacía falta físicamente, sentirlo entre las manos, hablar con él, jugar con él. Cómo me cuidaba cuando estaba enferma. Cómo me sentí muy sola y sentí que se me hacía un hueco en corazón. Cómo me dolió. Cómo perdí a mi mejor amigo.

Empezó a llorar y no paró por una hora y media. Ahí, en la oscuridad de su cuarto, yo lo abracé en su camita. Seguís leyendo?

Google+TwitterPinterestFacebook

diciembre 24, 2020

Navidad 2020

Pato hace un dress rehearsal. Se pone pijama navideña, mete un montón de sus chunches en una caja de cartón. Luego la abre, hace cara de sorpresa, dice que es lo que siempre había querido y cómosuspisteSsanta y me informa que está practicando.

Papá y yo vamos a hacer galletas!– Me anuncia.
A los 15 minutos:
Tú solo me dices que no toque esto, que no toque aquello! Yo quiero ayudar!

A los 30 minutos:
Pato está subido en su banquito y en la pila juega con los tazones con sobros de harina. Está haciendo un batido y empapándose. Parece el chef sueco de los Muppets.

A los 45 minutos:
– Mami, puedo estar contigo?
– Porqué?
– Papá no quiere que esté con él…

A las dos horas:
Los dos están dormidos. Las galletas quedaron toda la noche “enfriándose” encima de la cocina.
____
– MAMAAAAA! Ven pronto que se cayó el extraterrestre que estaba encima de la casita del bebéeeee!

El bebé: el niño Jesús. La casita: el portal. El extraterrestre: el ángel de la anunciación. Y no, no se había caído. Tuvo ayuda

Google+TwitterPinterestFacebook

noviembre 24, 2020

Grinchly me

Yo pensaba que ya esto se había superado. Que con Pato esa puerta se había cerrado. Tal vez es la pandemia, o todo lo que me hace falta para esta época: ir a repartir regalos y abrazos y besos.

Pero siento como se me aproxima la tristeza navideña. La amargazón de decorar. El dolor lejano de los villancicos.

Hoy me mandé y le dije al Patán, que apenas nos vacunaran, él estaba en la lista de las primeras personas a las que me les iba a tirar encima a abrazarlo, que hasta me sentaría a tomar guaro con él una noche entera a hablar estupideces- Que me hace mucha falta-

Pensé que me iba a mandar a la mierda  me dijo, también un poco triste “Mae, jueputa, sí, ha sido demasiado tiempo”

Estamos en reunión de padres por zoom y yo tengo sueño pero no de cansancio, sino de resistencia. No sirvo para hacer manualidades. En cada cuadrito se ven árboles de Navidad con sus luces y decoraciones. Yo no quiero hacer calendarios de Adviento. No quiero esta tristeza antigua de Navidad. Descubro que también me puedo disasociar en plataformas virtuales.

Las canciones tradicionales en cualquier idioma, suenan como la sangre bombeando cada vez más rápido antes de la migraña.

Será que las luces, las carreras, las visitas, las presas, los regalos, solo me distraían de mi misma y este año, que seré solo yo, sin nada en que ocuparme, volverá oscura, a acurucarse a la par.

Google+TwitterPinterestFacebook

noviembre 12, 2020

Aislamiento. Día 1. Quiero comerme a Suertudo

Ayer andaba en mis mandados. Fui a refilar mi protocolo para que se pueda imprimir en él. Es como su le hicieran una pequeña inclinación en cada página, milimétrica. Pude ser todo el proceso y preguntarle al señor si alguna vez se había cortado con esa guillotina. Solo una vez y no sintió nada hasta que sintió algo caliente en la mano.

Entró el mensaje. Que lo incapacitaron 3 días mientras le sale la prueba del Covid. Y yo había estado con él el lunes, en un juicio, defendiéndolo en un proceso de pensiones, sin cobrarle, obvio, porque compas. Que tiene diarrea, dolor de cuerpo y de cabeza. Y le empezó el lunes en la noche.

Pero eso solo significa queme pudo haber contagiado. Llamé al doctor y empezó el vendaval. Que si Marce y Pato salían inmediatamente de la casa. Que mejor no porque podía contagiar a mis suegros. Que si me aíslo en la casa o en un apartamento. Que en la casa. Que se vaya la muchacha a su casa por si acaso. Que si la prueba ya o en unos días. Yo dando vueltas por el barrio porque estaban asfaltando la calle, hasta que Marce me dice que es mejor que parquee el carro cerca y camine a la casa, que ahí estaré más cómoda.

Desde ayer estoy en mi cuarto. Sin síntomas, con oxímetro. Seguís leyendo?

Google+TwitterPinterestFacebook

noviembre 10, 2020

Permítanme presentarles

“Esa que se ve atrás es mi mamá. Se llama Alejandra Montiel, me está acompañando el día de hoy”- Pato, al inicio de su clase de zoom

Google+TwitterPinterestFacebook

noviembre 8, 2020

Cumpleaños pandémico

Hay cosas que me pasan por comemierda. Como organizarle un cumpleaños a Pato en media pandemia.

Pero es que él estaba tan emocionado…

Hubo que hacerlo por partes.

Primero aterricé en El Rey, para comprar chucherías y una docena de cañones de confetti. Para ese momento ya sabía que haríamos algunas visitas y pensaba reventar uno en cada parada, pero no había decidido el itinerario.

Me emocioné y compré sombreros de feliz cumpleaños, anteojos, espanta suegras, trompetas y alboroto porque ya nos veía llegando a cada lugar en versión de mini carnaval. Hasta que me acordé que por las mascarillas no íbamos a poder soplar nada. Quedarán para el otro año. Seguís leyendo?

Google+TwitterPinterestFacebook

noviembre 8, 2020

2020

 

Usted ha sentido que este año se le ha ido rapidísimo o ha pasado muy lento?

Las dos cosas. O no sé, la verdad. En marzo me puse muy mal cuando de repente empezaron a subir los casos y se declaró emergencia nacional y sentía que iba a faltar comida. La desesperación de la gente haciendo fila en el super, de no encontrar toallitas de cloro, alcohol, todo eso me descompensó. Recuerdo el ataque de ansiedad que tuve el día que anunciaron 37 casos. Fue cuando llamé al doctor y él me preguntaba si yo estaba bien, si Pato, si los míos, si todos estábamos bien y fue cuando me dijo que era mejor que volviera a tomar medicamentos. Seguís leyendo?

Google+TwitterPinterestFacebook