Enero 5, 2010
Sigue Sole con calentura…
Sí, y qué? No puedo evitarlo. Cada vez que veo a una de esas doñitas diciendo que Sandro fue “como ser humano, lo máximo; como persona, aun mejor y como cantante, no tengo palabras” yo me siento plenamente identificada y con derecho visceral a que alguien me de un pésame, por lo menos, mientras me veo en el centro del ridículo por dolerme hasta las lágrimas, como una adolescente alocada y enamoradiza, la muerte de un cantante y tratando de explicarle a una bola de pelotudos insensibles porque hoy andaba yo con la cresta caída, de luto y receté a Sandro, en sus diferentes versiones, a toda chancleta, todo el día (gentil cortesía de You tube). Y nadie respetó mi duelo. Más de un imprudente hasta se atrevió a bromear con el asunto.
Sí, y qué? No puedo evitarlo. Cada vez que veo a una de esas doñitas diciendo que Sandro fue “como ser humano, lo máximo; como persona, aun mejor y como cantante, no tengo palabras” yo me siento plenamente identificada y con derecho visceral a que alguien me de un pésame, por lo menos, mientras me veo en el centro del ridículo por dolerme hasta las lágrimas, como una adolescente alocada y enamoradiza, la muerte de un cantante y tratando de explicarle a una bola de pelotudos insensibles porque hoy andaba yo con la cresta caída, de luto y receté a Sandro, en sus diferentes versiones, a toda chancleta, todo el día (gentil cortesía de You tube). Y nadie respetó mi duelo. Más de un imprudente hasta se atrevió a bromear con el asunto.

1. náhuatl. Lugar de hospedaje. 2. "(...) un tema que la gente de Solentiname trataba como si hablaran de ellos mismos, de la amenaza de que les cayeran en la noche o en pleno día, esa vida en permanente incertidumbre de las islas y de la tierra firme y de toda Nicaragua y no solamente de toda Nicaragua sino de casi toda América Latina, vida rodeada de miedo y de muerte, vida de Guatemala y vida de El Salvador, vida de la Argentina y de Bolivia, vida de Chile y de Santo Domingo, vida del Paraguay, vida de Brasil y de Colombia", Julio Cortázar.