Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las anchas alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

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Direcciones

Domingo, Mayo 22, 2011

Hay un momento del día

Cuando hace mucho frío (pero no es invierno)

Se enreda la niebla en los cipreses (los alerces, mis araucarias)

La lluviecita necia y fina

Las montañas (la otra Cordillera, la primera) se adivinan desde la ventana

La luz amarilla de la cocina

El té negro, el pan de casa, el huevo a la copa

Cincuenta años al sur.

Mi casa de infancia

Visita nocturna

Martes, Abril 5, 2011

Anoche soñé que ya estabas conmigo. Tenías tres añitos. Pero no eras el bebé sin forma que siempre me imagino. Porque más que una carita, me imagino mi vida con vos, mis días sonriendo, mis ojos con luz, mis noches de llegar a verte, mi vida con sentido. Mi razón de vivir.

Eras un niño alto, pero gordito. Muy moreno. No sé porqué me sorprendió eso, porque hoy, recordándolo desde la conciencia, te parecías a mí, a Alejandro, a Mimí. A los Montiel, es decir, a nosotros. Y por alguna razón, yo nunca te había visto así, tan de cerca, como para extrañarme y pensar que nunca te había pensado tan real y que no me esperaba esto.

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Me doy por bien pagá

Lunes, Abril 4, 2011

Tuvimos suerte de conseguir entradas para el segundo día de conciertos. Yo hice trompas y me negué a aceptar cualquier cosa que no fuera luneta. Al Cigala no me interesba tanto oírlo de cerca, sino verlo.

No es que no lo hubiera visto antes. No, si a cada rato me meto a ver videos suyos y hasta tengo el disco de lágrimas negras. Me intriga ese magnetismo oscuro que emana desde el youtube. El, que cumple con todo el estereotipo de lo que aquí llamaríamos un pachuco: camisa abierta hasta el ombligo, cadenas gruesas con dijes de oro, esclavas gruesas- de oro- y anillos (de oro, ob-vio) en cada dedo. Y ese pelo largo y ondulado y negro. Y esa barba cerrada. Ese look de Cristo si alguna vez respetaran los aspectos históricos. Ese buki trasnochao, gitano, cantaor. Y esas manos cargadas de oro con las que lleva el ritmo. Las palmadas mudas. La pausa que marca arrastrando una mano sobre la otra.

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Un gatito negro

Domingo, Marzo 20, 2011

Traía una caja de cartón en las manos, de las que uno encontraba cerca de las cajas de los supermercados. De las que uno se llevaba sin permiso para guardar cosas, para pasarse de casa, para hacerse casitas, cortándole ventanas y puertas con un cuchillo de cortar pan.

Era una cajita mediana y adentro, un gatito negro maullaba. Me la entregó cuando llegó a la puerta. Yo me fui a examinar a mi primer gato, mientras él y mi mamá conversaban en la sala. Llegué a interrumpir contando que al gato le brincaban cositas negras.

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A qué suena el mar?

Jueves, Marzo 10, 2011

Juan, el Grande, es un niño que nació sordo. Lleva diez años sin oír nada. Aprendió lenguaje de señas, va a la escuela Centro Güell, juega fútbol, hace tareas, tiene amigos, se ríe, se enoja, llora. Saluda a las personas mayores, es educado y amable.

Juan el Grande conoce a mi sobrino, que también se llama Juan, desde que nació, porque la mamá de Juan el grande, trabaja cuidando a mi sobrino. Juan, el grande, cada año, le ha regalado cosas bien ruidosas a Juan- el mío, diría Mimí, porque “Juan sí puede oír”. Una trompeta, un tambor, una guitarra.

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Güilas

Lunes, Febrero 21, 2011

Güilas era lo que tenía la gente de antes. Los campesinos de Cuentos de Angustias y Paisajes. La gente de campo. Juan Varela. Hasta en las Concherías de Aquielo Echeverría y en los cuentos de Magón salían los güilas. Mi héroe, Carlos Luis Fallas, fue también un güila. La palabra evocaba chiquillos en tono sepia, pantalón chingo y descalzos. Chiquillos de campo que arreaban vacas. Chiquillos un tanto simples en sus vidas, polonchos diríamos los más pesados. Las mamás tenían güilas. Una cantidad indeterminada de güilas, usualmente con 10 meses de diferencia entre uno y otro, era una marimba. Los güilas iban a la escuela, jugaban entre ellos.

Cuando un güila de esos era mal portado, mal hablado, andaba sucio, costroso o mal arreglado, o se jalaba una torta, entonces se le decía mocoso, como insulto.

Güila era un costumbrismo de libro que olía a costarriqueñismo con tradición de café recién chorreado y tamal navideño y gallo pinto para todos los días y cocina de leña y plátano maduro.

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Actos de amor

Viernes, Febrero 18, 2011

El primer año que mi primo Rodolfo trabajó en las vacaciones, guardó su sueldo y el 14 de febrero, invitó a mi abuela a almorzar a Rostipollos. Solos, ellos dos. Mi primo era el primer bisnieto de Mimí y además, varón. A Rodolfo, que era el menor de todos, le servíamos todos. En Rodolfo se perpetuaba la formación machista. Mi abuela a mí me quería, pero con Rodolfo tenía una adoración sumisa. Después de eso, todos los años, cuando venía el día de los enamorados, Mimí nos preguntaba a cada una por aparte “Vos sabés si este año Rodolfito me irá a invitar a comer? Te ha dicho algo?”

Desde primer grado, mis libros de inglés hablaban de esas cosa extraña de pedirle a alguien “Be my Valentine” con una tarjeta de corazones, chocolates de vuelitos y todos los tonos de rojo. La guerra civil en mi casa era tal, que en algún momento asumí como propia la tarea de buscar reconciliaciones aunque fueran forzadas. Ahorraba y el 14 de febrero, le compraba a mi mamá un regalo de parte de mi padrastro y viceversa. Se los dejaba sorpresa, como si fueran del uno para el otro. Nunca me dijeron nada. Me cansé al tercer año de encontrar las cosas en el basurero.

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Rezo del niño

Martes, Enero 4, 2011

El portal de la casa de mi abuela, imitaba ese choque cósmico que sufrimos los inditos de América cuando los españoles decidieron a punta de espada que todos éramos católicos y nos los informaron a gritos desde los barcos, en español, por supuesto. Es decir, era puro sincretismo latinoamericano.

Tenía lana de la que ahora ameritaría allanamiento y decomiso por parte del MINAE; figuras clásicas de barro de olla pintado, ovejas, pastores, la mula y el buey (estos dos en ese órden que es como suena más sonoro, vg: “velo, parece el niño Dios entre la mula y el buey“), la Virgen (siempre sentada y con las manos en el pecho, viendo embelesada a su retoñito), José (siempre de pie y con cara de mayor compungimiento.Después de todo su esposa insistía en decirle que el güila no era de él) La casita era de madera. La estrella del mismo barro, pintada entre azul y gris y blanco. El fondo de papel de noche estrellada de Medio Oriente. Cuando Mimí fue más pudiente, se agregaron los tres reyes magos, cada uno de tamaño distinto. Todo esto comprado en el Mercado.

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Old spice: 3 versiones

Viernes, Diciembre 31, 2010

Old spice era lo que regalaba uno el día del padre, cuando uno era papudo y además chambón para el regalo que había que hacer en la escuela. Old Spice se vendia en los supermercados- pero no en las pulpes- y tenía algo de clase con aquel barquito de vela en el fondo rojo. Era como los productos Brutt o Acqua Velva. Enfrentada a mi incapacidad genética para las manualidades, más de una vez tuve que sacrificar mi chancho en el altar del consumismo para poder darle un regalo a mi padrastro. Que, de paso, no sé si lo llegó a usar alguna vez. Hasta habían sets, de talco, crema de afeitar y colonia.

Tal vez porque el Old Spice era uno de esos detalles de utilería de mi infancia, es que este anuncio, me encanta. O tal vez es que el anuncio trae brujería- de la negra- con ese nombre rimbonbante de seducción subliminal:

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El gallo-gallina

Jueves, Diciembre 30, 2010

Miami. 1980. La esposa de mi tío, Yvonne, había anunciado que vendría su amiga María a comer con nosotros. Mimí le había preguntado si eso le parecía apropiado considerando que habíamos chiquitos (yo) en la casa. Yvonne le había contestado con insolencia que esa era la casa de ella y que tanto Mimí como yo (los chiquitos) éramos visitas.

Hace una hora estamos esperando que llegue Yvonne, porque fue a traer a María. Mimí ha barrido y trapeado la cocina varias veces. Ya cocinó toda la comida. Ya no halla qué hacer y se queja de que ya no fuma porque si todavía fumara pasaría la ansiedad con un cigarro en la boca. Le digo que fume, entonces. Me dice que deje de hablar mierda.

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